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miércoles, febrero 8, 2023

DESDE MI RINCON

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POR: MIGUEL ÁNGEL VILLALOBOS GÓMEZ

TARDES

En éstas, mis tardes de domingo, 

mi soledad es lo menos importante, 

la ausencia es una losa en todos mis días 

y no quiero escribirla 

en éstos versos que alimenta el río. 

 

Alguna vez fui arena 

bajo los pies de alguien, 

alguna vez desmedro 

y en otras esperanza. 

 

Alguna vez fui agua salada, 

fiera, indómita y sin tiempo, 

ahora no queda nada

y después de un largo recorrido, 

hoy sé, que, como el río, 

reposaré mi ausencia 

en otra nueva vieja playa.

 

PODRÍA

Podría llegar a ser el vientre tuyo, 

el inicio de la vida en tus entrañas, 

ahora que sigo siendo una añoranza 

sin materia, sin voz y sin distancia.

 

Podría llegar a ser viento y aliento 

de verano llevándose las horas 

que olvidó el florecer de primavera. 

Pudiera ser acaso, 

sin olvidar el beso, 

un invernal silencio 

soplando enfebrecido 

sobre tu piel sin versos, 

sobre tu pelo blanco, 

simplemente pudiera, si lo aceptas,  

sin mover nunca nada,  

sin tocarte en mis versos 

ser también un fantasma.

 

CITAS COTIDIANAS

Siempre sucede 

que no quiero volcar mis pensamientos 

sobre el blanco papel de éste mi pecho. 

Siempre sucede 

que el cauce de mis venas, se somete 

a la laxitud de lo que pienso. 

Y suele suceder, 

que la mayor parte 

de mis escasos versos, 

se esconden en las citas cotidianas.

¿Acaso en mis arterias 

se esconde el río de mis ancestros, 

aquél que amó Don Carlos, 

alimentando éstas breves palabras? 

¿Acaso en nuestros días 

y noches interiores 

navega un río? 

Solo sé que sucede, siempre, 

que la mayor parte de mis versos, 

escasos y sombríos, 

se esconde entre las citas cotidianas.

 

CAMINA AL SUR

 

Si caminas hacia el sur, 

una tarde en que declina el sol, 

levanta la mirada al cielo, 

después aguza el recuerdo 

y mira nuestros pasos, 

ellos aún flotan 

en nuestra calle silenciosa. 

 

Una tarde cualquiera, 

de cualquier mes, 

camina unos pasos hacia el sur, 

te aguarda calle abajo 

la sombra tenue 

de un casi niño ausente 

empecinada 

en guardar nuestro sol 

sobre el silencio compartido. 

Aún el susurro 

de una travesura lo estremece 

desde sus pies 

hasta su pecho solitario 

y en las huellas de tinta 

de sus dedos 

te reconoce y te plasma 

en cualquier blancura, 

en cualquier sitio innombrado, 

para no olvidarse, 

entre la bruma 

del tenebroso olvido cotidiano.

 

DERRAMADA

Se derrama tu ausencia en el silencio 

sobre la corona blanca de las olas, 

brillante y sola, 

mi vieja playa me mira. 

 

Musa de sal y arena

oscilante en mis párpados, 

abandonada por mí, 

por mis naufragios, 

por mis sueños de libertad 

abandonada.

 

Habitante perenne en mis nostalgias. 

Escribo en ésta arena 

con tu aroma de sal

relumbrante de sol, 

con el dedo pulgar

y con el alma,

tu ausencia en el silencio derramada.

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