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domingo, noviembre 27, 2022

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¡¡EL PENDEJO!!

(O menso, como se prefiera)

Por: Pepe Izaguirre

Advertencia: Si usted es de la “Pía” asociación de las “Damas Pías”, por favor no lea esta publicación.

Lupita, mi esposa, y yo, fuimos a la Plaza Plutarco Elías Calles, en Mante, a pasear cierta tarde de la semana pasada.

Topamos con unos vendedores de artefactos para hacer “fritangas”. Como el que aparece en la foto. Tienen buen diseño y atraen la vista de los posibles compradores. A Lupita le gustó y empezó a observarlos detenidamente. Eso me lanzó la señal de que le gustaría tener uno en casa. Por aquello de que algún día pudiera necesitarse.

Pregunté el precio. Mil quinientos, inmediatamente contestó uno de los vendedores (Eran tres y según ellos venía de Querétaro. Traían una camioneta llena de freidores y ya habían vendido algunos) pero se lo dejo en mil cien. Mi esposa había emprendido una conversación muy interesada en los utensilios. Preguntaba sobre el material, sobre el diseño, sobre la utilidad, en fin, mostraba mucho su interés. ¿Quieres uno? Pregunté. Me miró con ojos de sí.

Me dije: Si bajó a mil cien, seguro bajará a mil sin mucho problema. Mil, dije. Y rápido asintió el vendedor. Saqué mil pesos, se los di y me entregó el freidor. Amablemente me lo llevó al carro. Asunto concluido.

Lupita y yo avanzamos en nuestra caminata. Un poco adelante, con el “trole-elotero” estaba una señora que observó toda la operación de compraventa. ¿En cuánto se lo dieron?, le preguntó a mi esposa; mil pesos, fue la contestación. ¡¡Que bárbaros!! A mí me lo vendieron en quinientos. ¿Seguro?, si señora, se lo juro. ¿Estás oyendo hijo? Si, oí. Vamos a reclamarle dijo Lupita y salió hecha un bólido a hacer el reclamo respectivo.

Con educación, pero con mucha firmeza (es brava mi mujer) reclamó al vendedor la acción que acababa de realizar con nosotros, bueno, mejor dicho, conmigo: No sea así, mi esposo es muy noble y usted se aprovechó. Ahora devuélvame el dinero y le voy a regresar su “sartén”. No se vale que sean tan abusivos. Emprendí rumbo al carro para sacar el freidor, pero el vendedor rápido sacó 400 pesos y me los entregó. Faltan cien le digo. Que quede en 600 ¿No jefe? Entre pena y risa le dije que estaba ok. Tomé mis 400 pesos y seguimos el camino. 

Compramos un “trole”, nos sentamos tranquilamente y seguimos comentando el incidente comercial. Y ahí quedó.

En los días siguientes, me puse a pensar sobre mi apariencia. ¿Será que tengo cara de menso? El que lo sea o no, queda fuera de discusión, pues bien dijo Don Ro (Roberto Gómez): “Es más fácil aceptar que eres pendejo que demostrar que no lo eres”. Así que llegué a la conclusión de que siempre he sido “pendejo” y muy probablemente que mi clasificación sea la de “pendejo esférico”, o sea, soy redondamente pendejo. Aparte de “esférico” creo que también soy “fosforescente”, brillo y me detectan de inmediato, creo que por eso los vendedores me identificaron inmediatamente. Miren ustedes….

Pendejo: Disciplinado, estudioso, trabajador, esforzado, apoyador, no tomar, no fumar, puntual, responsable, leal, respetuoso, honesto, solidario, caritativo, permisivo, paternalista, suave, barquito, noble, culto, honesto y por lo tanto pobre.

Listo/cool/Aguzado: desmadroso, burro, huevón, egoísta, pedote, chacuaco, impuntual, irresponsable, traicionero, irrespetuoso, insolente, prepotente, soberbio, ventajoso, aprovechado, corriente, pero rata y por lo tanto rico.

¿A cuál clasificación pertenecen ustedes?

Me ha ido bien siendo así como soy. Así seguiré.

¡¡A LOS NOBLES PERTENECEN NUESTROS MÉDICOS!!

Un abrazo para mis amigos de FACE, ECO Y 12 HORAS

 

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