AÚN ABIERTO ME VOY COMO UNA PLUMA AL AIRE
y no me responden las piernas en la noche cabra
ni la indómita caricia porque no me perteneces
¿me perteneces?
¿me has pertenecido con tu constante búsqueda de nuevas voces?
¿de nuevas caricias que te adulen la idolatría reflejada?
¿de tiempos negros en que te sacias de semen y vida nueva?
¿de labios y manos rotas?
¿de plumas y huecos áridos?
¿qué quieres de mí? ¿a qué has venido?
Si ya no me tientan tus muslos ni tu cabellera
Porque estoy roto por dentro
roto como la concha que ya no se describe
y no da vueltas en sí misma como espiral de la amargura
Es la herida un picotazo en los pulmones del cáncer
Yo soy un vagabundo intelectual e inacabado
VI
ME HAS ACABADO LA CALMA
y mi destino es un aeroplano y un cuarto de dos por dos metros en Coyoacán
para poder dolerme
para poder traerte hasta el vidrio o tirarte la puerta
caminar las librerías
beber café sin esperar por las meseras
o cruzar las avenidas sin soltarnos las manos
saltar de charco en charco hasta el último edificio
trepar las azoteas para mirarnos el rostro bajo la neblina
resquebrajar los sueños y compromisos de sudor y sábanas limpias
ya no a las hijas de ambos
su esperarlas en el borde de esta ciudad aborrecible
no más tiempos de Metros y besos largos
tú sentada en mis rodillas robándome el aliento en luces parpadeantes
No más caminar las estaciones y sentir la lluvia en las chamarras
atascar las librerías y reírnos del café y malos lectores
Todo te pareció pequeño poco inmerecido
ni saltar la ropa y esconder los condones en las páginas
ni jugar en la oreja del conocimiento:
hay un verso colgado en la cornisa
un verso libre de aeroplanos y ruedas de la fortuna
un verso delirante por la sobredosis y la garra del humo
No puedo más con tu ignorancia de mis días
con tu negación de mis días de plomo
porque estoy acabado bordeable soluble
inactivo en la voz que se doblega
VII
¿QUÉ COSA ES LA NUBE QUE ME LLENA EL ESTÓMAGO DE ARDILLAS INSACIABLES?
¿qué me costra los labios y me arde las tardes llenas de sulfuro?
¿qué me llama al silencio para observarte beber vino blanco?
Derrámalo todo
derrama todo lo que ha sido una espera o un grado de equilibrio insano
Ha sido no ha sido asido a tus límites infames
ya no queda culpa ni voces sobre el aletazo
ya no puede la culpa servirnos de campana
ni voltear las noches de cabeza entre los edificios
No nos llamaremos mas como en las páginas del Génesis
no podremos bautizarnos en el agua del silencio ni en la carne
fumaremos a escondidas desde los balcones
o nos haremos uno junto con la página en blanco
ya nada nos queda al enredarnos la lengua sobre la ceniza
Qué te pasa mujer que así desgarras mis ropas
qué te ha pasado que no encuentras tus rodilleras en mi cama
VIII
ALLÁ ES TU VIDA SOBRE ESA NOCHE QUE QUISISTE HERIRME
que quisiste conquistar la violencia de ya no pertenecerme
he quedado gordo y flácido borroso
en el espejo de la decrepitud donde me instalaste
a rumiar el tiempo a escoger el viento mejor
que ya no me victime
: No habrá más pergaminos que respalden tus miradas
no habrá profecías en dónde reclamar la Nada
IX
DÉJAME AULLAR SOBRE MI CUERPO
que baje a las alcantarillas para arrodillarme ante la victoria de tu vida
que baje al inframundo en que me reconozco
ansioso por los lobos que sangran en mis muslos
déjame enredarme el opio dentro de las vértebras
que me sirva esta luz que se lo come todo
que me sirva esta navaja que anida entre mis venas
para rasgar el rostro de saberme tuyo hasta el huesito
Todo me dimite al abandono y me deshago música
párpado y terroso laberinto
de ese fauno que soy que he sido admonitoriamente
encorvado como el arcoíris que doblega
como el arpa silencioso de los edificios
con temor a caer sobre los automóviles
ahí va mi cuerpo volando en libertad
X
¿QUIÉN HA GANADO EN NOSOTROS?
El intelecto –la rémora del sol sobre los rostros
El sabor prohibido –el maldito nihilismo
El amarillarnos –el dolor de espalda
El rencor invicto –el paraguas de la caricia y la calamidad
El poder de la honra –la sujeción de estratos en que nos dividimos
Yo que siempre pierdo y me ahogo en multitudes
entrego mi derrota y soy poderoso e irrenovable
como una voz diminuta injertada en los oídos
me corro sobre las pieles lustrosas
El aeroplano –la cabeza de la hidra
El remolino de sudor –la noche ya sin brazos
o el retorno de la voz sobre cada paso en que nos alejamos.
XI
NO ME DILATES
No me dispares al epicentro de tus espinas y cardos lunares parricidas espermáticos
nos hemos vuelto coráceos
como las calles de estrellas que diluyen
se filtran las nubes y los remolinos rendidos a la noche
el silencio y su neón sobre cada cuerpo desgarrado
sobre cada piedra que se percibe intacta
XII
QUE NO VES QUE TE HE ACERCADO LAS MAREAS
que la arena no me basta para poder plantar mi huella en tu búsqueda
no lo notas no lo alcanzas a dibujar en cada arremetida de cabras a tu costado
he aquí las margaritas que siempre tengo dispuestas junto a la ventana
un poco de miel un poco de agua serán todas las abejas
las que promulgarán sus intemperies
donde no hemos vuelto a equinocciarnos por que no hay motivo
nada más que tus cejas duras y maquinistas del tiempo donde me guardo los lobos
tus cuartos amplios donde me recibes
y el beso tan delgado y húmedo en que palidezco
XII
QUÉ ME HAS DADO SINO EL MÁS PURO DOLOR
purificado y rectilíneo retardado y trovador de lunas
porque siempre ha sido robarnos el tiempo y la caricia
ha sido desecarnos junto al ventilador
observando el odio creciendo rojo en la pupila
Nos gusta el dolor
(somos así: cuarzo y machete desgastado)
y crece la angustia de perdernos para siempre entre los autobuses
entre las manos de otro(a)s paso por paso
(somos así: lágrimas y golpes en el rostro)
garra por garra labio por labio soberbios e invencibles
de tu piel a mi piel cuelgan los orgasmos.
