Hoy, en la plaza del ejido Segunda Unidad Xicoténcatl, la Lic. Mariela López Sosa rinde su primer informe como Presidenta Municipal. Es un acto protocolario; y ante todo, un momento de rendición de cuentas frente a quienes hace un año le otorgaron su voto de confianza: su gente.
Gobernar no es una tarea sencilla. “Dirigir los destinos del municipio” puede parecer una frase hecha, pero encierra una verdad profunda: ejercer el poder público exige templanza, sensibilidad y capacidad de respuesta ante la adversidad. Y vaya que Xicoténcatl enfrentó tiempos difíciles durante este primer año, particularmente tras la inédita inundación que puso a prueba la resiliencia de su población.
Pero en medio del agua y la incertidumbre, hubo un rostro visible: el de una presidenta cercana, que no se escondió tras un escritorio, sino que acompañó a su comunidad paso a paso en la reconstrucción. Ese acompañamiento no se mide en cifras, pero sí en confianza. Y ese es, quizá, el logro más significativo de este informe.
Claro, el discurso de hoy incluirá estadísticas, obras y programas. Pero la verdadera renovación, muchas veces se da en lo intangible: en la esperanza cierta, en la tranquilidad que se respira en las calles, en la certeza de que el gobierno no es un ente lejano, sino un aliado cercano.
Xicoténcatl está de pie. No por obra de un solo liderazgo, sino por la suma de voluntades, por la fe compartida en que juntos se puede salir adelante. Hoy se refrenda esa unidad desde un gobierno que escucha, que actúa y que une. La mirada está puesta en el porvenir, pero con los pies firmemente plantados en la tierra que los vio resistir, reconstruir y renacer.
