POR CARLOS ACOSTA
“No hay camino para la paz, la paz es el camino”
- Gandhi
La paz que buscas, está en ti. Alguien lo dijo. Yo lo escuché sin pensar que lo haría. Esperaba a un amigo en Cafettos, Café & Tea. En una mesa cercana, dos hombres cultivaban la gracia, cada vez más escasa, de la conversación. ¿Era mi destino escucharla? ¿Sería uno de esos milagros imprevistos que, así al azar aparecen, y pueden cambiar algo en la esencia de tu espíritu?
Esperé media hora más. Mi amigo no llegó. No entristecí. Algún imprevisto tendría, pensé. A los amigos, los quiero como son. Los conversadores siguieron en lo suyo. Decidí pasar las dos horas destinadas a mi amigo, con alguien que a donde voy, anda conmigo: yo mismo.
Caminé por la avenida principal hacia el poniente. Recién empezaba el otoño. De modo que, a esta hora de la tarde, el sol -ese círculo amarillo en el horizonte- era, más bien, manso. No iba de prisa. Las palabras escuchadas resonaban en mis oídos. La paz que buscas, está en ti. Sentí que ese aforismo había sido escrito, especialmente, para mí. Tuve la sensación de que sus palabras, me abrazaban.
Para entonces, ya había llegado a uno de los canales de riego que cruzan la ciudad. Doblé a mano izquierda y seguí por la banqueta. La corriente del agua era continua, inacabable. Mientras caminaba, no la dejé de ver. Te diré el secreto, dije al agua: para dar con la paz, no es necesario llegar al mar; la paz que buscas, está en ti.
Me sentí agua. Gota de agua en la corriente. Allí, iba presuroso, alegre. Ser parte del agua me concedía una paz que en muchos años no había encontrado. Me percibí pleno, infinito desde mi interior hacia afuera. En otro instante volví a la banqueta. El andar era, otra vez, calmo. Los árboles de las orillas tenían, entre sus hojas, un rumor de paz. El sol, derramaba en el horizonte su último suspiro dorado y lo hacía en paz. Los pasos me llevaban por una banqueta que, bien podría ser este día, este momento en el que vivo, sueño, escribo, en paz.
*
¿Cómo escribir un poema para Palestina?
¿Con letras de sangre y ciudades derruidas
cuyo título sea
Holocausto
Etnocidio?
¿Con metáforas de niños
en hambruna
usados como arma de guerra?
¿Analogías de
Ignominia
Soberbia
Corazones-Cloaca
de los poderosos?
Hacerlo causaría dolor
mucho más
que el noticiero nocturno
-caricatura nauseosa-
que pasa imágenes
como pasar anuncios
de comida chatarra
No lo sé
Me declaro incompetente
para describir algo
mucho más putrefacto
que
Maldad
Hitler
Horror
Mierda
Soy un simple poeta
No puedo
*
¿Hay grillos en el jardín? Sí, ¿no? Los escucho claramente, aquí en la cocina, la mesa, la estufa; parece que los traigo en los oídos. Su morada original es el jardín, no obstante, andan conmigo a donde quiera que vaya: por las calles, la plaza, el mercado, en otra ciudad; incluso si me quedo callado y me fugo a otro planeta.
Ignoro los secretos que quieren decirme, las buenas nuevas, los dolorosos augurios. A lo más que he llegado, es al lenguaje de los pájaros, a lo que dice el viento entre el follaje de los árboles; a veces al canto del arroyo. Lástima que todavía no accedo al vocabulario de los grillos.
Pero ellos no me abandonan.
Sin embargo, ya empecé a estudiar, a escucharlos con atención, sin prejuicios, a descifrar el estridular de sus alas delanteras.
Seguro que en dos o tres semanas podré platicar con ellos. Entonces volveré a estas letras.
Estén al pendiente: contaré de las conversaciones, los vaticinios, las enseñanzas, de ellos.
*
Esta muñeca de trapo
me la regaló Julieta Fierro
Ayer
poco después de morir
la trajo a casa
Como era de esperarse
según su dueña original
es un juguete que habla
Dice:
somos un punto de luz
libre
en el espacio
una noche inmensa
dentro de nosotros
somos
astro sin órbita
aerolito fugaz
polvo de estrellas
Eso dice la muñeca de trapo
que me regaló Julieta Fierro
*
Quien te ama te hará llorar
me había dicho
veintidós años antes
Ahora
luego de tanto tiempo
volvíamos a estar en el patio
a la sombra del eucalipto
cada uno en su silla tejida de palma
Mi abuela
que andaba más allá de los ochenta
me miró como quien ve
una estrella que al caer se apaga
Yo venía maltrecho
No era depresión
Sólo soy neurodivergente
Tampoco nostalgia
ese delirio por algo que no fue
No te alarmes hijo
mañana será otra vida
Por ahora vívelo:
nada sucede dos veces
Yo la quiero tanto abuela
Ella también dijo
desde su cara rugosa
ella también
Recuerda
Sí abuela lo sé
quien te ama te hará llorar
*
Mi perro es la poesía
Mi deporte
el ocio
la fe
los insomnios
Mi gato
el WhatsApp
el face
mis fantasmas
Mi conversación
la TV
las prisas
mis sueños
El súper mercado
mis divagaciones
los días laborales
las noches feriadas
El pretérito imperfecto
el ante presente
el tiempo perdido
el futuro simple
son la poesía
Los vicios del alma
mi Dios
los abismos
la estrella en la tarde
Mi sed
el desierto
el oasis
mis dos tragos de agua
Mi sol
mi silencio
el clamor del día
lo azul de la noche
Mi canto
mis alas
la fuerza del viento
el placer de volar
Mi viernes a solas
mi lunes festivo
el día sin fecha
un jueves con lluvia
La Plaza
la calle
el fiel boulevard
la gente
Las nubes
los pájaros
el libro en mis manos
el fin de semana
El escritorio
un cuaderno
mis letras
y tú qué me miras
son la poesía
Mi tribu ancestral
y sus enseñanzas
mi té de leer
mi clan literario
La luz del albor
Despertar de nuevo
Caminar a solas
y sudar a mares
Lo que nunca supe
lo que no sabré
lo bien olvidado
el tiempo en los ojos
Mi templo
mi cueva
el horizonte
el sendero
Mi saber
mi religión
la luz que me pierde
la luz que me encuentra
Mi llanto primero
el último paso
un vivir agreste
un perfil anónimo
son la poesía
