LOCURAS CUERDAS

Fecha:

Matamoros, ciudad de alcaldes sin visa.

Por Jorge Chávez Mijares. 

Querido lector, la saga de las visas en Matamoros se cuenta como si fuera parte de una novela interminable. El 18 de abril de 2025 comenzó el primer capítulo, cuando el jovencito alcalde Alberto Granados fue retenido en la frontera y, al volver, instaló su frase mágica: “la visa está en casa”. Desde entonces, nadie la ha visto, ni a él del otro lado. 

Cada fotografía, cada ausencia en Houston o Brownsville, cada silencio evasivo, fue alimentando la ficción. Sus propagandistas llegaron al exceso cuando, semanas después, en la presentación de la nueva Cónsul de Estados Unidos en Matamoros, Mary Virginia Hantsch, quisieron vender la escena como la gran prueba de su “relación cercana” con la diplomacia americana. Sonrisa tensa del alcalde, postura serena de la cónsul. Pero la realidad prevalece: sigue sin mostrar la visa, sigue sin aparecer en el Valle de Texas. Los trascendidos cuentan que cambió las idas a Brownsville por las idas a San Pedro Garza García, como si los cafés de Vasconcelos pudieran suplir la vitalidad de la Isla del Padre.

El 27 de septiembre llegó el segundo capítulo, protagonizado por Mario López, exalcalde y hoy diputado federal. Fue retenido catorce horas y devuelto a México sin visa. Primero negó, acusando rumores, pero al verse atrapado por fotos y videos terminó reconociendo lo inevitable: se la quitaron. Con una excusa torpe, sí —que estaba maltratada—, pero al final eligió el reconocimiento.

Ese es el contraste. Dos alcaldes de la misma ciudad y del mismo partido frente al mismo drama: uno instaló la ficción y obliga a todos a sostenerla, el otro se rindió ante la evidencia y cargó con la cicatriz. Granados se quedó con el conjuro vacío, López con la confesión amarga.

Y todo ocurre en tiempos sui generis: Estados Unidos más celoso y exigente en temas migratorios, la seguridad global endurecida hasta el extremo, y en la economía un rigor de aranceles que funciona como otro muro. Son tiempos en que ni la sonrisa de un alcalde, ni las Suburbans blancas con logotipo sirven de salvoconducto.

Dentro de esta saga ya están claras las dos escuelas. La de quienes aceptan la pérdida —como la gobernadora de Baja California, el alcalde de Nogales y el propio Mario López— y la de quienes aseguran tenerla guardada en casa, aunque jamás la muestren. Lo primero duele pero libera. Lo segundo esclaviza, porque obliga a todos a fingir.

Así, entre rumores de San Pedro y silencios en Brownsville, Matamoros escribe su propia leyenda fronteriza. Y mientras unos vuelven marcados por la confesión, otros caminan bajo la sombra de una mentira que ya nadie cree, pero que todos repiten porque conviene. Tal vez la verdad se revele en un último episodio. Hasta entonces, estimado lector.

Querido y dilecto lector, curioso dato histórico para Matamoros: por primera vez coinciden en la memoria política de esta ciudad un exalcalde y un alcalde en funciones, ambos sin visa. Una paradoja fronteriza, casi un sello de época, que coloca a Matamoros en el insólito registro de tener a dos de sus representantes atrapados no en los muros de Washington, sino en las ficciones y confesiones de su propia frontera.

Han pasado 163 días y la visa sigue en casa. 

El tiempo hablará.

 

Artículo anterior
Artículo siguiente

Compartir:

Popular

Ecos Informativos

Dialogando

ASF va en serio *Se prevé “Auditoria forense” en Miquihuana...

LETRAS PROHIBIDAS

Va Zoé Robledo “tras” Delegado del IMSS     El gobernador AMÉRICO...

Glosas

Por Miguel Garay Ávila -“Sosiéguense”, así debieron entender las palabras...

AGENDA FRONTERIZA

    CONCLAVE EN LA CAPITAL   * Américo da el manotazo no...