POR CARLOS ACOSTA
SEMILLA
A los dieciocho años de edad, creía que ser poeta era estar triste y caminar lento bajo la llovizna, pisando la hojarasca de un otoño interminable. Luego pensé que era leer mucho, escribir poco, y hacerlo en especial, de madrugada. Después llegué a la idea, de que significaba un ser huraño, abstraído, de preferencia peleado con el mundo. O bien, alguien comprometido con el lenguaje y las causas justas de su tierra. Y acorde, con el lenguaje universal. También llegué a pensar, que vivían en un nicho especial y rozaban lo sagrado. Otras veces, incluso, me dio por pensar que se trataba de seres extraños, raros y nada más. En madrugadas largas, los concebí como adivinos, prestidigitadores, profetas. En periodos depresivos, como parias, olvidados de sí mismos, sentados en la banqueta de cualquier esquina. Ahora, luego de tantos años, no sé qué pensar. No llego a conclusión alguna. Podría ser todo eso que dicen los renglones previos. O nada de ello. Ser poeta no es sólo escribir poemas. Yo, por decir algo, a los diecisiete, no quería ser poeta, solo quería escribir poemas. Quizás ahora, más de cincuenta años después, siga pensando en aquella idea a la que podría llamar, Idea Semilla. Pero serlo, también lo creo ahora, implica mucho, mucho más que eso. Como puede verse, por ahora, no accedo a ninguna definición. Y me gusta que suceda así, porque estoy cierto que un poeta difícilmente cabe en alguna acepción o concepto.
MADRE
Hola mami.
Qué te podría contar. Siempre supiste todo de mí. Aunque no te lo dijera. Tenías el don de mirar lo que llevara dentro, sólo con verme a los ojos. Y ahora, desde ese lugar incomprensible para el ser humano, en donde estás, sé que me sigues guiando.
Me dedico a escribir las veinticuatro horas del día. ¿Recuerdas?, mi sueño desde la prepa. Hazlo hijo, decías, cuando medio mundo se burlaba. He perdido algunos amigos. Esto no lo cuento con orgullo. Pero, qué le voy a hacer, sigo siendo un hombre extraño. Y aun así, voy ganando otros, nuevos.
Permíteme, otra vez, darte las muy infinitas gracias, por dejarme ser lo que quise ser. Lo que he sido y soy. Ese, después de hacerme sentir un niño muy querido, fue tu mayor regalo para un joven que, las más de las veces, se sintió extraviado.
Esas dos, fueron unas de las muchas, muchas razones, para que te convirtieras en el faro de mis agitados mares (y respiraciones). Para que pudiéramos tener aquellas conversaciones hasta las cuatro de la mañana. Para que yo pudiera vivir como vivo, amar como amo, escribir lo que escribo.
No lo olvides. Mañana será tu cumpleaños.
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PADRE
Hoy es un buen día para recordar a mi padre
quien en vida llevó el nombre
de esa fruta agridulce
-tanto como su vida-
originaria de La Huasteca:
Jobito
El hombre
que me regaló la primera guitarra:
una Ojo de Pájaro
que hasta hoy sigue colgada
con una cinta roja
en una pared de mi habitación
en las manos de ese animalito
ingobernable
que anda en el costado izquierdo:
el que me ha traído
justamente hoy
a escribir estas letras
¿De qué otra manera podría un hijo
honrar a su padre
sino siendo el fruto de la semilla
que él con tanto amor sembró?
Queda pues aquí
para él
una evocación del más extraño de sus hijos
el que tanto lo recuerda
el que no lo ha dejado morir
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DÉCIMAS
1
En las calles aledañas
a la casa en la que vivo
hay un aire fiel esquivo
que cuenta cosas extrañas
No son mentiras patrañas
ni secretos por guardar
A veces por no dejar
canto lo que dice el viento
Y no me lo crean yo miento:
oigo a la ciudad cantar
2
Por esta sola vereda
como un pájaro perdido
entre el adiós y el olvido
escribo lo que se pueda
Quizás ya poco me queda
de lo que en el pasado fui
Siento que nunca me vi
siendo lo que ahora soy
estando en donde estoy
amando lo que viví
3
A las doce de la noche
A las diez de la mañana
Comiéndome una manzana
En camioneta o en coche
En apuros o en derroche
En medio de la tormenta
El que nunca se lamenta
y lo dice sin ambages
Yo no necesito guajes
Yo soy feliz por mi cuenta
4
Adopta un perro me dicen
es la mejor medicina
dónde tú vas él camina
te salva si te mal dicen
Muerde a los que mal predicen
el cultivo de tu trigo
es mucho más que un amigo
Yo no pienso bien ni mal
Si adoptara un animal
es el yo que anda conmigo
5
Ayer escuché a un poeta
disertar que en todo caso
el animal y su lazo
somos nosotros la neta
La red virtual y su treta
desde los pies al cabello
nos quitan hasta el resuello
Y vamos como perritos
buenos locos y malditos
con la correa en el cuello
6
Así que amigos no niego
ser amigo de los perros
de los gatos los becerros
de lagartos del pez ciego
No obstante si ese es el juego
en el borde del abismo
o a la mitad del gran sismo
Para salvarme del mal
yo soy mi propio animal
y cuento conmigo mismo
7
Nos caemos por la prisa
y nos carcome el rencor
Nos salvamos por amor
Nos morimos de la risa
Caminamos la cornisa
entre los bienes y males
Somos fieros animales
Pistilo de tulipán
Aves que no volverán
de sus vuelos abismales
