Cinco buzos extranjeros se van contentos por exitosas exploraciones.
Tamaulipas tiene mucho que ofrecer en buceo de profundidad: Bordignon
Mapearon el nacimiento del Rio Frío y la Boca de Juan Capitan, en Victoria
El 4 de marzo del año en curso, tras concluir la expedición Tamaulipas ’26, el buzo italiano Mauro Bordignon compartió un mensaje de gratitud en sus redes sociales: “Se acabó Tamaulipas ’26, todo el equipo va de regreso, manejando o volando. ¡Un gran agradecimiento a todos los miembros del equipo y a la gente de Ciudad Mante que nos recibe con tanto cariño!”. Con esas palabras cerraba una nueva etapa de exploración en las cuevas inundadas de la región, un territorio que desde hace décadas atrae a los más experimentados buzos del mundo.
Bordignon, radicado en Quintana Roo desde hace más de diez años como instructor de buceo profundo, reconoce que cada visita a Tamaulipas deja la sensación de que el tiempo nunca es suficiente para abarcar todo lo que el estado ofrece.
“¡Volveremos!”, aseguró, reafirmando su compromiso con un lugar que lo cautivó desde que conoció los reportes de las inmersiones de Sheck Exley en el nacimiento del Río Mante. Fue allí donde, en 1989, el legendario explorador estadounidense alcanzó los 250 metros de profundidad, luego perdería la vida en 1994 en el cenote “El Zacatón”, en Aldama, al descender 276 metros.
Como siempre, Bordignon no estuvo solo. Lo acompañaron Osama Gobara (Austria), Manuel (España), Belén (Portugal) y Charly (Estados Unidos). El 25 de febrero, el grupo documentó su visita al nacimiento del Río Frío, en Gómez Farías, un sitio explorado por primera vez en 1997 por Jean Krejca y James Brown.
El segundo destino fue la Cueva Juan Capitán o Boca de Juan Capitán, ubicada cerca de Ciudad Victoria, bajo el puente de la autopista Rumbo Nuevo. Bordignon relató: “Aquí está la última inmersión en la que conseguimos entrar ayer: Cueva Juan Capitán.
Nos habían hablado del agua cristalina, ¡tenían razón!”. El acceso a la cueva exige descender 40 metros con cuerda en una sección seca; desde allí, los buzos penetraron hasta los 101 metros de profundidad, encontrando una sala amplia que confirma que el sistema continúa descendiendo gradualmente.
Para estas inmersiones, el equipo utilizó tecnología FATHOM, creada por el explorador Charlie Roberson. Su reciclador de circuito cerrado (CCR) fue diseñado para soportar las exigencias de las exploraciones prolongadas y profundas, ofreciendo un rendimiento respiratorio óptimo y una larga duración del depurador.
Al concluir la expedición, Bordignon subrayó lo esencial: “Súper agradecido por tener a todos de vuelta sanos, tras rocas rodantes y zambullidas intensas”.
Más allá de la aventura subacuática, el grupo también disfrutó de la gastronomía local y de la convivencia en el tradicional Bar Chicharras, propiedad de Juan Ponce, acompañado del Dr. Guillermo Sainz Mansur. Desde 2016, Sainz ha sido un aliado clave en la organización de estas exploraciones, que han incluido el nacimiento del Río Mante, el río Santa Clara y San Rafael de los Castros.
Así, Tamaulipas vuelve a ser escenario de historias que combinan ciencia, riesgo y pasión por lo desconocido, con un equipo internacional que promete regresar para seguir desentrañando los secretos de sus cuevas.
