HABLAR DE PAZ EN FAMILIA

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Inicio de un Cambio Colectivo

MARÍA CONSUELO GONZÁLEZ DEL CASTILLO                  Escritora

El pasado domingo, en misa, me cimbraron las palabras del sacerdote al pronunciar su homilía porque expuso un tema que llamó mucho mi atención e hizo que agudizara mi mente, mi conciencia y toda mi capacidad de escucha. Habló con claridad sobre la importancia de reflexionar, en familia, sobre la paz como algo primordial y fundamental en todos los hogares. Inmediatamente me dije: “esto es tema para un artículo”. He aquí mi reflexión sobre lo que percibí:

Vivimos en un mundo saturado de noticias sobre violencia, guerras, asesinatos y conflictos que, aunque a veces nos sentimos lejanos, inevitablemente nos alcanzan a través de los medios, las redes sociales o incluso en nuestros círculos cercanos. Frente a esta constante exposición a la violencia, resulta urgente recuperar el valor de la paz. Y no como una idea inalcanzable, sino como una práctica diaria que debe comenzar en lo más cercano que tenemos: la familia.

Hablar de paz en casa es un acto de valentía y de conciencia. Significa sembrar en las nuevas generaciones la convicción de que existen otras formas de ver a los demás, de convivir, de resolver conflictos. También significa enseñar con el ejemplo, porque no hay mejor manera de formar a nuestros hijos en una cultura de paz que mostrándoles cómo vivirla: con nuestras palabras, con nuestras reacciones y con nuestras decisiones.

Pero esta tarea no es sólo para los padres hacia los hijos. Todos los adultos necesitamos detenernos y reflexionar. ¿Cómo nos comunicamos entre nosotros? ¿Cómo resolvemos las diferencias? ¿Qué mensajes lanzamos cuando reaccionamos con ira o intolerancia? La paz comienza en lo individual, en un trabajo de conciencia personal que se traduce en acciones concretas: aprender a escuchar, no juzgar, respetar las diferencias, evitar la violencia verbal y practicar la empatía aun cuando no estemos de acuerdo.

Una cultura de paz no se impone, se genera. Y el hogar es el primer terreno fértil. Hablar con nuestros hijos sobre la importancia de la no violencia, enseñándoles a poner límites sin agredir, a expresar sus emociones de forma sana, a reconocer el valor de la vida propia y ajena, esos son actos de esperanza. Es importantísimo abrirles espacios para tener un diálogo pacífico, para compartir lo que sentimos y lo que sienten, para hacernos preguntas difíciles y buscar respuestas juntos… en familia.

No podemos esperar que el mundo cambie si no estamos dispuestos a cambiar nuestras actitudes cotidianas. La paz empieza en lo más íntimo: en cómo nos hablamos en casa, en cómo resolvemos los roces diarios, en cómo respetamos y vivimos la tolerancia y el cuidado mutuo.

La violencia se contagia, pero la paz también. Y si cada familia nos asumimos como un pequeño centro de transformación, estaremos dando un paso firme hacia un mundo menos hostil, más humano, más justo. Hablar de paz en familia no es solo necesario, es urgente.

 

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