POR CARLOS ACOSTA
*
No ofreceré disculpas
por este lapsus emocional
Hacerlo
me obligaría a citarlo
todas las veces que escribo
Va:
Cuando bajé
por la escalera móvil del avión
y el aire me golpeó las mejillas
revolvió el cabello
y saludé mano en alto
a una multitud imaginaria
me sentí Los Beatles
en especial John Lennon
Fue toda una experiencia
bajar uno a uno aquellos escalones
mis lentes oscuros
el griterío de las chicas
Al poner los pies en tierra firme
no había periodistas ni paparazzis
y la muchedumbre resultó ser
siete empleados de Viva Aerobús
que me ofrecían una silla de ruedas
para trasladarme a la sala de migración
Maleta al hombro seguí mi camino
Sonreí de buena gana
Todavía me gusta ser así
Y aún más
escribirlo
y luego dejarlo por aquí
*
Nada como un Aeropuerto
para sentirse uno más
perdido en la multitud
Ríos
mares
océanos
de usuarios
fluyen por los pasillos
Hasta hace pocos años
los aviones fueron transportes de élite
hoy en día son todo amontonamiento
Nada como un avión
para conocer especímenes humanos
de lo más extraño
Uno mismo entre ellos
Despiertas del sueño
de la unicidad universal
No hay tal
Nada como tu casa
tu calle
el barrio
para saberte único
*
Olvidar sería apagar la última vela
y no quiero quedarme a oscuras
Fernando D’Sandi
No es comparable
-nunca lo será-
luego del pasar de los años
lo que hay de ellos
en las tumbas
con lo que de ellos
llevo yo
no solo en el pecho
sino en los ojos
las manos
la sangre
en cada uno de los poros
de mi cuerpo
*
Luce linda La Plaza de mi ciudad
Son las cinco de la tarde
El sol manso del otoño
cubre de luz dorada los adoquines
la fachada del Banco
las torres de la Iglesia
El amplio pórtico
hecho con flor de cempasúchil
da la bienvenida
En la explanada
un buen grupo de Catrinas y Catrines
de papel maché
lucen inmóviles
Los transeúntes pasan
los ven
Miran hacia un infinito
que quizás sea el lugar
en donde siguen vivos
Como son de tamaño natural
si pasas junto a ellos
parece que en cualquier momento
se echarán a caminar
En la calle
de una acera a la otra
banderitas de papel picado
ondean al viento
recuerdan aquella canción que dice
“ojos de papel volando”
Es la estampa que me mueve a escribir
La proximidad de noviembre
y días de muertos
Tiempo de recordar
que los que se nos adelantaron
son invisibles
no ausentes
Y uno aquí
recordando
Siendo a ratitos
feliz
*
He aquí de nuevo la neblina
Las nubes que temprano bajan a la tierra
Los fantasmas de autos personas. perros
flotan por las calles
La sensación de ser uno de ellos
De nuevo la neblina
es bienvenida por los días de noviembre
El otoño que modifica la graduación de los anteojos
La visión alucinante de la tierra
¿El paisaje es un espejo del alma?
Aquí neblina:
entra con el aire que respiro
inúndame por dentro
impregna huesos
vacíos
hojas secas
Sea también el otoño
este hombre otoñal que te camina


