Hoy, la Cruz Roja —esa mano que siempre se extiende cuando más duele— está sentada en la calle.
Sí, la misma que llega de noche a los accidentes, la que abre sus puertas en inundaciones, la que abraza al herido, al enfermo, al que nadie más quiere tocar… hoy tiene que poner un letrero que dice: ¡AYUDA! COLECTA.
Y lo hace con dignidad, pero también con urgencia. Porque ayudar cuesta. Porque salvar vidas no es gratis. Porque los vendajes, las ambulancias, las medicinas y las manos capacitadas se pagan con solidaridad, no con aplausos.
Esta “situación de calle” no es de un mendigo cualquiera… es la nuestra. Es la de todos los que alguna vez respiramos tranquilos sabiendo que la Cruz Roja estaba ahí. Ahora le toca a ella pedirnos que estemos ahí.
No mires para otro lado.
No digas “ya daré después”.
No pienses que “con un peso no alcanza”.
Porque ese peso, multiplicado por miles de conciencias que se despierten hoy, es lo que hará que mañana la Cruz Roja siga levantando del piso a quien lo necesite… sin tener que sentarse ella.
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Dona lo que puedas.
Haz que esta escena deje de ser realidad.
La Cruz Roja no pide limosna.
Pide justicia.
Pide reciprocidad.
Pide que seamos tan humanos como ella siempre ha sido con nosotros.
¿Vas a responderle?
#ColectaCruzRoja
#NoLosDejesEnLaCalle
#CruzRojaNecesitaTuAyuda
(La imagen de Miguel Parras habla por sí sola… pero tus acciones hablarán más fuerte todavía).
