En política, una cosa son los dichos y otra muy distinta los hechos…
Debería existir una ley que obligue a los políticos encumbrados, desde Alcaldes hasta Presidentes de tal o cual país, a que cumplan con sus promesas de campaña y que todos sus dichos los conviertan en hechos.
Sería muy bueno que en eso se aplicarán los legisladores que andan haciendo propuestas absurdas y ridículas, en crear una ley que exija evidencia de que los dichos de los encumbrados se convierten en hechos en un plazo no mayor de un año o que se les llame a cuentas para que expliquen por qué no están cumpliendo con su palabra, además que sean objeto de una sanción de no cumplir con sus promesas de campaña, pues muchas veces donde más les duele a un político es en el bolsillo o que les exhiban.
Igual sería bueno que se legislara para que todo representante popular o mandatario de cualquier nivel de gobierno hable con apego a la verdad, obligarlos a hacerse responsables de sus desaciertos para que el respetable les aplauda de manera natural sus aciertos.
El que los legisladores legislen en la materia que proponemos es algo que nunca va a suceder, porque no les conviene ya que desde que andan encampañados prometen cosas que son hasta imposibles de cumplir, ellos lo saben, pero su objetivo no es decir verdades sino ganar votos.
Más que un verdadero milagro seria que algunos diputados hicieran la propuesta, pero no se atreverán, se insiste, no les conviene, pues si algo hacen a diario los encumbrados, sean del color que sean, es mentir, engañar a la gente, lo peor, ya ni siquiera con bonitos discursos, ahora por lo general son incongruencias.
Ya se debe pasar de los dichos a los hechos, que todos los empoderados, sobre todo los que llegaron a los puestos gracias al voto popular, tengan más verdad en sus palaras, que en cada propuesta que hagan vean por el bien del pueblo y con la posibilidad de hacerla real, es decir, que los encumbrados no solo cuiden sus intereses personales, de grupo o partidistas, sino que vean por el bienestar de los ciudadanos, sin distingos de colores, pues ya tienen un compromiso con todo el pueblo.
Incluso, deberá llevar la propuesta, que, si al llegar al puesto engañaron al pueblo o les metieron mano a los recursos públicos o utilizaron las instancias gubernamentales para favorecerse, para beneficio propio o de sus cercanos, que se les finquen responsabilidades, se les obligue a devolver lo que se quedaron o paguen con cárcel, pero que no solo sea discurso o asunto mediático su presunta persecución, que se haga realidad.
Ve con tristeza el respetable que, lamentablemente, por lo general los dichos no se convierten en hechos, o cosa peor, que luego se retractan, pues muchas veces están peor que la Chimoltrufia, así como dicen una cosa, dicen otra, declaran una cosa y luego que ven que ese no es conveniente la modifican, quizá piensen que la gente no tiene capacidad de analizar o se olvida rápido de los agravios, pero están equivocados, de todo hay registro.
En fin, la situación es que está más que visto que en política, los dicho, distan mucho de los hechos, una cosa es lo que dicen los encumbrados y otra muy distinta lo que hacen, esa es la triste realidad por lo que sería bueno que los legisladores, esos que juran trabajar para el pueblo, se apliquen de verdad y propongan una iniciativa de ley para castigar a todo aquel empoderado que no cumpla sus promesas de campaña o que sus dichos sean distintos a lo que realmente sucede en tal o cual ciudad, el estado o el país.
