Iniciativa de la CANACO “Uniendo voluntades y logrando resultados”, refleja el liderazgo femenino para ayudar a los demás a crecer.
Agencias EcoNoticias/IA
Hay una realidad que ya nadie puede ignorar: la presencia de las mujeres en el ámbito empresarial dejó de ser una excepción para convertirse en una fuerza fundamental de la economía.
Su participación no solo ha crecido en número; también lo ha hecho en liderazgo, capacidad de innovación, generación de empleos y compromiso con el desarrollo de sus comunidades. Detrás de muchos negocios exitosos hay hoy mujeres que decidieron emprender, asumir riesgos, abrir caminos y demostrar que la capacidad empresarial no tiene género.
Un ejemplo de esta nueva realidad se vivió recientemente en Ciudad Mante, donde más de 60 empresarias participaron en el primer encuentro “Uniendo voluntades y logrando resultados”, organizado por la Vicepresidencia de Mujeres Empresarias de CANACO Servytur Mante, encabezada por la Lic. Marina Núñez Numa.
Más allá de un encuentro social, la reunión representó una oportunidad para compartir experiencias, establecer alianzas y sumar voluntades. Porque cuando las mujeres empresarias se encuentran, no solamente intercambian tarjetas y contactos: intercambian conocimientos, historias de esfuerzo, estrategias y, sobre todo, confianza en sus propias capacidades.
La presencia de mujeres como la Lic. Martha Patricia Chío de la Garza, empresaria y presidenta municipal de El Mante; la C.P. Patricia Araujo de la Torre, impulsora de la participación femenina dentro de las organizaciones empresariales; la C.P. Sofía Rincón Vanoye y la ponente C.P. Ana Blackmore Smer, refleja precisamente esa diversidad de experiencias que enriquecen al sector.
Especial significado tuvo también el reconocimiento a mujeres que, desde sus respectivas actividades, contribuyen cotidianamente al crecimiento económico de la región. Reconocerlas es importante, pero quizá lo sea todavía más hacer visible su ejemplo para las nuevas generaciones.
Porque cada mujer que emprende genera mucho más que ingresos: crea oportunidades, sostiene familias, impulsa empleos y participa en la construcción de comunidades con mayor dinamismo económico.
El encuentro dejó además una enseñanza sencilla pero poderosa: la competencia empresarial no está peleada con la solidaridad. Una empresaria puede crecer mientras ayuda a otra a crecer; una experiencia compartida puede convertirse en una oportunidad para muchas; y una alianza puede abrir puertas que difícilmente se abrirían de manera individual.
