por Carlos G. Cortés García
AMÉRICO VILLARREAL: UN INFORME DIFERENTE, UNA NUEVA MANERA DE COMUNICARSE CON TAMAULIPAS
- Este jueves 1 de octubre, el Gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya, cumplió con su obligación constitucional de rendición de cuentas. Y bajo un formato muy novedoso, en donde participaron todos sus colaboradores, me parece que el mandatario tamaulipeco lució, y bien, muy bien, frente a los ciudadanos.
Para esta colaboración, permítame dejar de ser periodista por unos minutos y asumir plenamente mi papel de ciudadano. Y es que este jueves tuve la oportunidad de estar presente en el Teatro Amalia González Caballero de Castillo Ledón, en Ciudad Victoria, donde el gobernador de Tamaulipas, el doctor Américo Villarreal Anaya, rindió ante el pueblo tamaulipeco su Cuarto Informe de Gobierno. Créame que lo que vi me sorprendió, particularmente por el formato que se eligió para presentar los resultados de la administración estatal durante el último año, una dinámica que, desde mi perspectiva, merece una reflexión.
Y no es que uno no esté acostumbrado a cubrir informes de gobierno. Por el contrario, como periodista, he tenido la oportunidad de asistir a innumerables ejercicios de rendición de cuentas, escuchar discursos, revisar cifras, analizar resultados y observar de cerca la manera en que los gobernantes buscan comunicar a la sociedad el trabajo realizado. Sin embargo, lo ocurrido este jueves tuvo algunos elementos que me parecieron diferentes y que, por su naturaleza, vale la pena destacar.
El primero de ellos fue la manera en que el gobernador Américo Villarreal Anaya presentó su mensaje. A diferencia de lo que tradicionalmente hemos visto en este tipo de acontecimientos, el mandatario tamaulipeco no recurrió a la lectura de un discurso ni se apoyó en un telepronter para desarrollar su intervención. Por el contrario, habló de manera fluida, con naturalidad, transmitiendo sus ideas sin las pausas que suelen acompañar a una presentación leída. Y debo decirlo: me llamó mucho la atención.
Incluso, me pareció que su desenvolvimiento fue más natural que en otros informes, en los que el uso del telepronter suele convertirse en un elemento central de la exposición. Esta vez, el gobernador tuvo la oportunidad de hablar directamente, de hilvanar sus ideas y de imprimirle a su mensaje un ritmo distinto, con una comunicación que se sintió más cercana y espontánea. Y ésto no es un asunto menor.
Cuando un gobernante se presenta ante sus ciudadanos para dar cuenta de los resultados de su administración, la manera en que comunica es tan importante como el contenido de su mensaje. Las cifras, los programas, las obras y las acciones son indispensables para conocer el estado que guarda una administración pública, pero también lo es la capacidad de explicarlos de manera clara, entendible y accesible para la población.
En ese sentido, la exposición de Villarreal Anaya permitió observar otra faceta de su comunicación pública. Un mandatario que, sin depender de un texto proyectado, desarrolló su intervención y compartió los principales aspectos de su gestión ante los distintos sectores de la sociedad que se dieron cita en el recinto.
El segundo aspecto que me pareció particularmente interesante fue la participación de los integrantes del gabinete estatal, así como de representantes del sector empresarial y de la sociedad civil, quienes estuvieron presentes en este ejercicio de rendición de cuentas. La presencia de estos actores le imprimió al evento una dimensión distinta, pues permitió que el informe no se centrara exclusivamente en la figura del gobernador, sino que también estuvieran representados quienes, desde diferentes responsabilidades y espacios, forman parte de la vida pública y productiva de Tamaulipas.
Y es que gobernar no es una tarea que pueda realizarse de manera aislada. La administración pública requiere de equipos de trabajo, de instituciones sólidas y, sobre todo, de una relación permanente con los distintos sectores de la sociedad. La participación de los colaboradores del gobernador en este ejercicio permitió dimensionar que detrás de cada programa, cada obra y cada política pública existe una estructura administrativa que tiene responsabilidades específicas y que debe responder por los resultados que se entregan a los ciudadanos.
Por otra parte, la presencia de representantes del sector empresarial y de la sociedad civil también es significativa. Tamaulipas es una entidad con una enorme diversidad económica, social y territorial. Y las necesidades de sus municipios, sus regiones y sus habitantes son distintas, por lo que resulta indispensable mantener espacios de diálogo y entendimiento entre el Gobierno y quienes, desde sus respectivas actividades, contribuyen al desarrollo de la entidad.
La rendición de cuentas, entendida en su sentido más amplio, no debe limitarse a la presentación de cifras ni a la enumeración de obras realizadas. También implica la posibilidad de establecer una comunicación con la sociedad, escuchar sus planteamientos y reconocer que los resultados de una administración deben ser conocidos, analizados y evaluados por los propios ciudadanos.
Por eso, considero que el formato elegido para este Cuarto Informe de Gobierno ofreció elementos interesantes. La combinación de un mensaje directo, sin lectura de un discurso, con la presencia de integrantes del gabinete y representantes de diversos sectores, propició una dinámica distinta a la que habitualmente se observa en este tipo de acontecimientos.
Pero hay algo más que me parece importante destacar. Los informes de gobierno son, por naturaleza, ejercicios políticos e institucionales. En ellos se presenta el balance de una administración, se exponen los avances alcanzados y se plantean los objetivos que todavía están por cumplirse. Sin embargo, también son una oportunidad para que la ciudadanía conozca de primera mano el rumbo que sigue su estado y la manera en que se están utilizando los recursos públicos.
En ese contexto, el Cuarto Informe de Américo Villarreal Anaya representó un momento importante para hacer un balance del camino recorrido por su administración y, al mismo tiempo, para reflexionar sobre los retos que todavía enfrentará Tamaulipas. Porque, más allá de cualquier discurso, gobernar significa atender las necesidades de la población, generar condiciones para el desarrollo, fortalecer las instituciones y garantizar que las políticas públicas tengan un impacto tangible en la vida cotidiana de las familias.
Y es precisamente ahí donde los ciudadanos tenemos una responsabilidad fundamental. Escuchar un informe no significa necesariamente coincidir con todo lo que se expone, ni tampoco aceptar de manera automática cada uno de los resultados que se presentan. Significa, ante todo, contar con información para formar una opinión propia, contrastar los compromisos con las acciones y evaluar el desempeño de quienes tienen la responsabilidad de conducir los destinos de nuestra entidad.
Desde esa perspectiva, la rendición de cuentas debe ser un ejercicio permanente y no limitarse a una fecha específica del calendario institucional. Los ciudadanos tenemos derecho a conocer qué se está haciendo con los recursos públicos, cuáles son los objetivos de cada programa, qué resultados se han alcanzado y cuáles son los pendientes que requieren atención. Y los gobiernos tienen la obligación de proporcionar esa información de manera clara, oportuna y transparente.
En lo personal, como periodista, siempre he considerado que la comunicación entre gobernantes y gobernados es un elemento indispensable para fortalecer la vida democrática. Un gobierno que informa, que explica sus decisiones y que abre espacios para el diálogo, contribuye a que la sociedad tenga mayores herramientas para involucrarse en los asuntos públicos. Pero esa comunicación debe ir acompañada de transparencia, apertura y disposición para escuchar las distintas voces que integran nuestra comunidad.
Por eso, la experiencia de este jueves me llevó a observar no solamente el contenido del mensaje del gobernador, sino también la forma en que decidió comunicarlo. Y debo reconocer que la ausencia del telepronter, la fluidez de su exposición y la participación de distintos actores le dieron al evento una característica particular que lo distinguió de otros informes a los que he tenido oportunidad de asistir.
No se trata de afirmar que un formato sea necesariamente mejor que otro, porque cada ejercicio institucional tiene sus propias circunstancias y objetivos. Se trata de reconocer que existen distintas maneras de acercar la información gubernamental a la sociedad y que la capacidad de comunicar de manera clara, directa y comprensible debe ser una prioridad para cualquier administración pública.
También me parece relevante que, en este tipo de acontecimientos, los integrantes del gabinete tengan una presencia visible, porque la responsabilidad de gobernar es compartida y los resultados de una administración deben entenderse como el producto del trabajo de un equipo. La ciudadanía tiene derecho a saber quiénes son los responsables de cada área, cuáles son sus atribuciones y qué están haciendo para atender los problemas que les corresponden.
Destacaron con sus mensajes los secretarios de Gobierno, Héctor Joel Villegas González; de Educación, Miguel Angel Valdez García; de Seguridad Pública, Carlos Arturo Pancardo Escudero: de Finanzas, Carlos Irán Ramírez González; De Bienestar Social, Silvia Lucero Casas González; de Salud, Ricardo Guerrero Morales; y de Obras Públicas, entre otros, quienes hablaron de su participación en los resultados que ha entregado el Gobierno de Américo Villarreal a loa tamaulipecos. Y, desde luego, destacó también, la participación de los sectores social y empresarial, trascendiendo su asistencia a los actos oficiales.
Es importante destacar que la construcción de políticas públicas eficaces requiere diálogo, coordinación y mecanismos que permitan incorporar las inquietudes y propuestas de quienes conocen de cerca las necesidades de sus comunidades, sus actividades productivas y sus entornos sociales.
En Tamaulipas existen importantes desafíos en materia de infraestructura, seguridad, salud, educación, desarrollo económico y bienestar social. Y atenderlos requiere voluntad política, capacidad administrativa, recursos y, sobre todo, una visión de largo plazo que permita dar continuidad a las acciones que realmente beneficien a la población. En ese sentido, los informes también deben servir como punto de partida para identificar las tareas pendientes y establecer compromisos concretos hacia el futuro.
También destacó la presencia de los presidentes municipales de Tamaulipas, quienes atestiguaron el mensaje del Gobernador Tamaulipeco, Américo Villarreal Anaya, y dando su apoyo a las políticas públicas y a la administración del mandatario tamaulipeco. Entre ellos, la alcaldesa de Nuevo Laredo, Carmen Lilia Canturosas Villarreal; el alcalde de Matamoros, Alberto Granados Favila; el alcalde de Altamira, Armando Martínez Manrriquez; el alcalde de Ciudad Victoria, Eduardo Abraham Gattás Báez; y el alcalde de Ciudad Madero, Erasmo González Robledo, entre otros, quienes apoyaron al Dr. Villarreal Anaya.
También asistieron Diputados Federales y Locales, entre ellos Carlos Canturosas Villarreal y Humberto Prieto Herrera, presidente de la Junta de Gobierno del Congreso de Tamaulipas, e invitados especiales, entre quienes estaban el Rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Dámaso Anaya Alvarado; la secretaria general de la UAT, María Concepción Placencia Valadez y el recién electo Director de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales Victoria, Edy Izaguirre Treviño.
Al margen de las diferencias políticas, de las simpatías o de las opiniones que cada ciudadano pueda tener sobre el Gobierno, hay algo en lo que todos debemos coincidir: Tamaulipas necesita instituciones que rindan cuentas, transparentes, gobiernos que comuniquen con claridad y ciudadanos que participen, cuestionen y evalúen.
Desde mi papel de periodista, seguiré haciendo lo que me corresponde: informar, analizar y poner los acontecimientos en su justa dimensión. Pero desde mi papel de ciudadano, celebro que existan formatos que nos invitan a observar de otra manera los ejercicios de rendición de cuentas y que nos recuerden que el Gobierno, en última instancia, tiene como destinataria y razón de ser a la sociedad a la que sirve.
Así, el Cuarto Informe de Américo Villarreal Anaya no solamente fue una oportunidad para conocer el balance de su administración, sino también una ocasión para reflexionar sobre la importancia de la comunicación, la transparencia y la responsabilidad que comparten gobernantes y ciudadanos en la construcción del Tamaulipas que los tamaulipecos necesitamos.
- 1. A quien, cuando no le llueve le llovizna, es a Enrique Avila Velázquez, Director de Difusión y Comunicación Social del Supremo Tribunal de Justicia de Tamaulipas quien, desde que se encontraba en el Congreso de Tamaulipas, se dedicó a bloquear a cuanto reportero o periodista le daba la gana.
Recordemos que este sujeto llegó de la mano del diputado Armando Zertuche, siendo el reynosense el presidente del Congreso de Tamaulipas, gusto que le duró al legislador no más de cinco meses después de que hizo su fiesta de quince años en el Congreso, como si la instalación legislativa fuera de él.
Y luego con la ayuda de Ávila Velázquez, quien no le entiende a esta chamba, “pues con estos amigos para qué quiero enemigos”.
Ahí dejo el tema para que lo analice con cuidado la magistrada presidenta quien, me consta, camina por la vida con una humildad que es de admirarse, y por ello debería analizar bien mantener a su colaborador quien además de petulante es engreído y piensa que el cargo es para servirse en lugar de para servir. Y por eso se desquita bloqueando a los compañeros, aún y a pesar de que estas actitudes fuera de lugar a quien afectan, reitero, es a la Magistrada Presidenta, Tania Contreras López. Se tenía que decir y se dijo.
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D.R. HIPÓDROMO POLÍTICO
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