Por Arabela García…14/10/26
¡Aguanten el vuelo! Entre la “coordinadoritis” de Morena y las palomas de plástico
El otoño no solo trae vientos frescos a Tamaulipas; también desata una epidemia harto conocida en la fauna política local: la coordinadoritis aguda. Fiebre alta, delirios de grandeza y una prisa desmedida por registrarse a cuanto cargo se atraviese en la convocatoria.
El problema es que a más de uno se le olvida que un folio de registro no es un nombramiento, y mucho menos una boleta con su nombre impreso. Así que, muchachos, ¡no agarren tanto vuelo que el suelo está bien duro!
La muestra más clara de este fenómeno la dio Luis Gerardo Illoldi Reyes, quien pidió licencia sin goce de sueldo como Secretario del Trabajo para anotarse en el proceso interno guinda. Del 8 al 18 de octubre se abrió el abanico para las coordinaciones municipales y diputaciones federales, y la pasarela parece desfile de moda de temporada.
Pero mientras unos hacen maletas, el propio Gobernador se encarga de mover el avispero al “destapar” en el tintero a dos de sus colaboradores: uno ya bien cantado y el otro… ¿será acaso el de Finanzas? Vaya forma de marcar la pauta y recordarles quién lleva el timón en el estado.
Mientras tanto, afuera de las oficinas del partido, la realidad no tiene nada de poética. El IMSS sigue colapsado, y los productores agrícolas del norte están al borde del infarto en Río Bravo y la frontera, peleando por un presupuesto compensatorio para el sorgo porque la tierra ya no da más. Pero la clase política anda entretenida en la repartición del pastel.
Eso sí, que nadie se confíe demasiado: en esta contienda, los verdaderos “filtros” no están en los comités locales de Morena; las candidaturas de muchos —de todos los colores, pero sobre todo del guinda— están bien agarradas con las pinzas de la UIF… ( Unidad de Inteligencia Finaciera) y hasta con las amenazas del mismísimo Donald Trump desde el otro lado del río.
Por el lado de enfrente, el PAN Matamoros prefiere nadar de muertito. Su dirigente local, René Martínez, dice que ellos esperarán hasta enero para ver si van o no en alianza, porque “todavía hay tiempo”. Y al cuestionarlo sobre la pesada sombra y la mala imagen del exgobernador Francisco García Cabeza de Vaca, contestó con una soltura que raya en el chiste del año: que “solo tiene una carpeta de investigación” y que lo demás es pura “guerra sucia”.
¡Habrase visto semejante candor! Viendo cómo a nivel nacional personajes como Rocha Moya no son ni despeinados y nomás los hacen a un lado, o las historias no contadas de Adán Augusto, de pronto Cabeza de Vaca resulta ser toda una blanca paloma en el firmamento nacional.
Así de elásticas, acomodaticias y surrealistas son las leyes para los políticos en este país: depende del color de la camiseta con la que te vistas el nivel de pureza con el que te juzgan.
Por lo pronto, que se cuiden los fiebres de la coordinadoritis. Que no se les olvide que para llegar hay que acordar, y que en la política mexicana, el que se levanta temprano para registrarse, no siempre es al que le sirve la mesa.
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