Es innegable que las obras públicas, sobre todo aquellas que inciden directamente en la movilidad cotidiana de personas y vehículos —como los trabajos de pavimentación, drenaje o redes de agua— generan molestias. El tránsito se complica, el ruido es constante y la rutina se altera. Sin embargo, también es justo reconocer que esas molestias tienen sentido cuando los trabajos se hacen con calidad, planeación y responsabilidad. A diferencia de épocas pasadas, en las que muchas veces las obras se hacían “al vapor” y sin visión de largo plazo, hoy se avanza con un compromiso claro: hacer las cosas bien, aunque eso implique más tiempo.
Ayer, la alcaldesa Patty Chío recorrió personalmente la colonia Linares, donde se lleva a cabo un programa de bacheo en calles de concreto hidráulico que fueron construidas hace casi tres décadas. Su presencia no fue protocolaria, sino parte de una supervisión directa para constatar que el personal del Municipio esté enfocado en mejorar la vialidad de manera efectiva.
El mensaje es claro: el compromiso del Gobierno Municipal no es con las apariencias, sino con la calidad y durabilidad de las obras. Y cuando eso se cumple, las molestias del presente se convierten en beneficios duraderos para todos.
