Por Carlos Acosta
Hoy es un buen día para recordar a mi padre
quien en vida llevó el nombre
de esa fruta agridulce
-tanto como su vida-
originaria de La Huasteca:
Jobito
El hombre
que me regaló la primera guitarra:
una Ojo de Pájaro
que hasta hoy sigue colgada
con una cinta roja
en una pared de mi habitación
en las manos de ese animalito
ingobernable
que va en el costado izquierdo:
el que me ha traído
justamente hoy
a escribir estas letras
¿De que otra manera podría un hijo
honrar a su padre
sino siendo el fruto de la semilla
que él con tanto amor sembró?
Queda pues aquí
para él
un recuerdo del más extraño de sus hijos
el que tanto lo recuerda
el que no lo ha dejado morir
