Por Roberto Guzmán Quintero*
Hiram Bithorn nació en 1916 en San Juan, Puerto Rico, descendiente de una familia holandesa y española; por lo tanto, sus facciones eran las de un europeo.
Debutó en las Grandes Ligas con el Chicago Cubs en 1942 como lanzador, siendo el primer jugador de ese país en ser admitido en el circuito, en plena época de discriminación racial, estando excluidos todos los grandes peloteros de color que había en Puerto Rico, en la Dominicana y en Cuba y en el propio Estados Unidos.
Su récord fue impresionante, especialmente por 7 blanqueadas, récord que estuvo vigente por muchos años. Victorias obtuvo 18-4, ponches 185, juegos completos 19, salidas 39. La efectividad fue de 3.16.
Sin embargo, al intervenir aquel país en la Segunda Guerra Mundial, se incorporó como otros 71 peloteros de su nivel, a la Armada, de 1944 a 1945.
Cuando se reincorporó al béisbol profesional, su efectividad ya no fue la misma por problemas en su brazo lanzador; sin embargo, siguió se contrató con las medias blancas de Chicago en 1947, año de su retiro, pero continuó en el ambiente como ampayer .
CIRCUNSTANCIAS QUE LO LLEVARON A VIAJAR
Bithorn vivía en Chicago, casado con Virgina Artford, con quien procreó un hijo que tenía apenas unos meses, del mismo nombre; su madre de nombre María y hermana, María Angélica, vivían en la ciudad de México; Ésta quería que su hermano apadrinara a su hijo de nombre David Hiram Aréchiga Bithorn, lo cual aceptó.
Para ello decidió viajar desde aquella ciudad hasta la capital de México en su automóvil, a lo que se opuso su esposa por lo largo del viaje, los peligros que conlleva el hacerlo solo y por ser invierno. Le propuso pasar el fin de año en Puerto Rico y visitar a familiares y amigos; sin embargo, Hiram se impuso y abordó su Buick para emprender el recorrido a fines de diciembre de 1951, prácticamente de frontera a frontera… 2,200 Kms, más el recorrido por la carretera 85, que mide 1,235 Kms de Nuevo Laredo a la capital.
PARADA TRAGICA EN CD. MANTE
Pernoctó en Cd. Victoria para proseguir al día siguiente; era el 29 de diciembre de 1951, cuando a eso de las dos de la tarde al circular en su auto por la avenida Juárez, de Cd. Mante, tuvo un altercado con el policía Ambrosio Castillo Cano, quien lo detuvo para exigirle mostrase sus documentos, dado el tipo de vehículo que era vistoso, así como la apariencia del conductor.
No hubo testigos de las circunstancias particulares del diálogo que sostuvieron, pero se presume fue hostil y que el policía intentó extorsionarlo; además, asunto que no era de su competencia el interceptarlo, por lo que se resistió el portorriqueño. Forcejearon y el policía Castillo le disparó con su pistola , casi en la esquina de Av. Juárez y Zaragoza . .
Las pocas referencias que se tienen están en la nota periodística que apareció en la edición del mismo día, en El Eco del Mante, cabeceado así: “Misterioso portorriqueño fue herido mortalmente por un policía en la avenida Juárez”.
El contenido de la nota posee varias imprecisiones, provenientes de la declaración del mismo policía, como única fuente: que el herido era sospechoso, que carecía de documentos y otro sinfín de afirmaciones que, a la luz de la lógica, resultaban absurdos, porque Hiram iba de paso y no es creíble que careciera de documentos, por venir de un país en donde los ciudadanos cumplen estrictamente con las disposiciones legales.
El policía afirmó también que el viajero lo agredió empujándolo al suelo, por lo que hizo uso de su arma. Lo creíble es que éste se defendiera ante un presumible intento de extorsión o del robo de sus pertenencias, y dada su corpulencia (más de 120 Kg. de peso), el policía se atemorizó; aun así, de ninguna manera se justificó el uso de un arma… fue un exceso de autoridad.
Quien esto escribe era un niño de Primaria que pasaba por el lugar, (Av. Juárez casi esquina con Zaragoza) y fue testigo del hombre caído y ver la angustia de sentirse impotente, tirado en la banqueta. En su blanca camisa se veía una mancha de sangre a la altura del estómago.
Información recabada recientemente, casi completa el cuadro vivido esa tarde de diciembre, en vísperas de recibir al año 1952. Frente al escenario del atentado, se encontraba el consultorio y farmacia del doctor Virgilio Hinojosa, uno de los primeros médicos en llegar a Cd. Mante, a quien le correspondió atender al herido para proporcionarle los primeros auxilios.
El médico Hinojosa decidió llevar de inmediato en su auto al herido a Cd. Victoria, en busca de mejores elementos quirúrgicos, acción de alto riesgo por el sangrado que sufría el extranjero y la distancia cuyo recorrido era de aproximadamente hora y media.
EL FIN DEL BEISBOLISTA Y SU DESTINO FINAL
Lo que, si es una certeza, es que en aquella ciudad capital falleció el herido el mismo día.
Lo atendieron los doctores José M. Tirado y Margarito Sánchez González, quienes le practicaron la autopsia.
Otro aspecto no aclarado es sobre el por qué no se tomaron los datos del herido, para identificarlo y dar parte a sus familiares, quienes empezaron a echarlo de menos al no reportarse. La esposa escuchó en la radio de Chicago que Bithorn había sido asesinado, por lo que llamó al rotativo Chicago Tribune, donde le confirmaron la noticia.
Entonces comienza la odisea de recobrar el cadáver de Bithorn, que había sido enterrado en una fosa común. El embajador de Estados Unidos en México, William O´Dwyer, a requerimiento del gobernador de Puerto Rico, Luis Muñoz Marín y la alcaldesa de San Juan, Felisa Rincón de Gautier, intervinieron con el gobierno mexicano.
Después de penosos trámites, el 12 de enero de 1952, por la noche, arribó el cadáver a Puerto Rico y trasladado a la funeraria Buxeda.
Al siguiente día, fue puesto en capilla ardiente en el vestíbulo del Estadio Sixto Escobar, escenario de sus actuaciones con los Senadores de San Juan, donde cerca de 5,000 personas le rindieron el tributo final. Por la tarde, a las 4, fue llevado a la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, en Santurce y luego recibió cristiana sepultura en el cementerio Buxeda, de Isla Verde.
Como tributo permanente al orgullo de Puerto Rico, el estadio más importante de beisbol ubicado en San Juan lleva su nombre, inaugurado en 1962.
El policía asesino, el cabo Castillo Cano, fue hallado culpable de asesinato y sentenciado a ocho años de cárcel. Se ignora si cumplió la condena
Los tamaulipecos y mexicanos, pedimos perdón a los descendientes y familiares de Hiram Bithorn … también a los amigos aficionados portorriqueños… a los 66 años de aquel suceso trágico que se cumplen el próximo diciembre de este 2017.
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*Tel. 833/3272609.
Texto de octubre de 2017, publicado en “El eco de El Mante”.
Investigación de Roberto Guzmán Q. El articulo lo envié a algunas personas residentes en Puerto Rico, a la alcaldesa de San Juan y leído a un grupo de turistas de aquel país que encontré en Xilitla, SLP en 2024. Autorizo su nueva publicación en el diario, que tuvo la primicia. Tampico, abril de 2026. Felicitaciones por otro aniversario de El Eco del Mante.
