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CLAUDIA SHEINBAUM ANTE LA HISTORIA: EL SEGUNDO PISO DE LA 4T SE CONSOLIDA

 

por Carlos G. Cortés García

 

  • Este martes la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, rindió su Segundo Informe de Gobierno, en donde presentó los resultados a dos años de su gestión. Podemos estar de acuerdo o no con el mensaje presidencial, pero queda claro que la mandataria mexicana habrá de dejar huella al paso del tiempo, en los temas, como la seguridad, en los que se están viendo resultados.

 

Este martes 1 de septiembre, Claudia Sheinbaum Pardo acudió, literalmente, a su encuentro con la historia.

Desde Palacio Nacional, la primera mujer Presidenta de México, rindió su Segundo Informe de Gobierno ante el pueblo de México, pero más allá del recuento de cifras, programas, obras y acciones, el mensaje tuvo una clara dimensión política: el segundo piso de la Cuarta Transformación está en marcha y, desde la visión presidencial, ya no hay vuelta atrás.

Ante más de 300 invitados, entre integrantes de su gabinete, gobernadoras y gobernadores, legisladores e invitados especiales, Sheinbaum habló de seguridad, de economía, de educación, de salud, de vivienda, de infraestructura y de bienestar. Sin embargo, entre las cifras y los resultados hubo algo mucho más importante: una definición del rumbo que pretende darle al país.

“México camina por el rumbo de la prosperidad compartida con independencia, libertad y con mucha dignidad”, sostuvo la mandataria mexicana. Y esa frase resume buena parte del espíritu de su segundo año de gobierno.

Porque, si algo dejó claro la Presidenta Sheinbaum, es que su administración no pretende presentarse únicamente como continuidad del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, sino que busca imprimirle su propio sello a la Cuarta Transformación, pero sin renunciar a los principios que considera fundamentales del movimiento: austeridad, programas sociales, soberanía, justicia social y una mayor presencia del Estado en la economía.

Y, sin duda, uno de los mensajes más relevantes —al menos desde mi lectura— fue cuando la Presidenta afirmó: “Aquí no hay divisiones, aquí no hay rompimientos”. Y el destinatario no fue únicamente la oposición. El mensaje también llegó a Morena y a quienes forman parte del movimiento gobernante y que, desde las propias filas del morenismo, han aprovechado cualquier oportunidad para cuestionar o confrontar a la Presidenta de México y hay quienes, desde el interior del movimiento, quieren dinamitar su legitimidad.

Y es que, en un momento en el que las diferencias internas, los cuestionamientos y las conductas de algunos integrantes de la llamada Cuarta Transformación han comenzado a generar ruido político, Sheinbaum decidió colocar sobre la mesa una palabra que parece convertirse en prioridad para la segunda mitad de su sexenio: unidad.

Pero la presidenta quiere cualquier unidad ni a cualquier precio. Claudia Sheinbaum busca consolidar la unidad alrededor de un proyecto político que cuide la unidad alrededor de la defensa del pueblo, pero, sobre todo, unidad alrededor de la Presidenta de la República.

Porque, sin duda, una de las frases más contundentes del informe fue: “Que nadie se equivoque, aquí no hay divisiones, y aquí no hay rompimientos”. El mensaje fue más que claro. Y tuvo destinatarios.

Otro de los ejes centrales del discurso fue la defensa de la austeridad republicana. Sheinbaum contrastó su administración con los gobiernos del pasado y cuestionó el uso de recursos públicos para “excentricidades”, al tiempo que sostuvo que el gobierno debe estar al servicio de la gente y no de unos cuantos.

En ese terreno, la Presidenta hizo suyo uno de los conceptos centrales de su proyecto: el humanismo mexicano, al asegurar que la economía debe estar al servicio de la gente”. Y ahí está, quizá, una de las claves para entender la narrativa económica de su gobierno.

Para Sheinbaum, los programas sociales no son solamente mecanismos de transferencia de recursos, sino que son, desde su perspectiva, derechos que deben permanecer como parte de la política pública.

De ahí otra de sus frases más poderosas: haber convertido “el amor en política pública y la política pública en derechos que le pertenecen al pueblo de México”. Puede gustar o no la expresión. Puede ser discutida desde la academia, desde la oposición o desde el análisis económico.

Pero políticamente tiene una enorme fuerza, porque sintetiza uno de los pilares del discurso con el que Morena pretende mantener su proyecto político: los programas sociales como derechos y no como dádivas.

También, hubo otro mensaje que tampoco pasó inadvertido. La Presidenta Claudia Sheinbaum reivindicó el hecho histórico de que las mujeres hayan llegado a los espacios fundamentales de decisión del país. “Las mujeres llegamos a la Constitución, a las leyes y a las decisiones fundamentales de la República”, sostuvo. Y esta no es una frase menor, de ninguna manera.

La Presidenta sabe perfectamente que su llegada al poder representó un parteaguas histórico en la historia de México y su gobierno será evaluado también desde la perspectiva de género. Y por eso respondió directamente a quienes cuestionan la capacidad de las mujeres para gobernar: “Cada día demostramos lo contrario”.

La frase es, al mismo tiempo, reivindicación y desafío y también es una declaración política: la llegada de una mujer a la Presidencia de México dejó de ser una excepción histórica para convertirse en una realidad que, desde Palacio Nacional, busca consolidarse como parte de la normalidad democrática del país.

Pero si existe un tema que seguirá marcando la evaluación del gobierno de Sheinbaum esa es la seguridad. La Presidenta destacó los avances de su estrategia y vinculó seguridad con justicia, defendiendo incluso la transformación del Poder Judicial como parte de un nuevo escenario institucional.

Y ahí se encuentra uno de los mayores retos de su administración, porque una cosa es presentar resultados y otra muy distinta es conseguir que la percepción de seguridad cambie en las calles, en las comunidades y en los hogares.

La seguridad seguirá siendo, sin duda, uno de los terrenos donde el gobierno federal tendrá que demostrar que los resultados pueden sostenerse en el tiempo, porque en esta materia no bastan las estadísticas. La ciudadanía quiere vivir sin miedo.

Y, como era previsible, las grandes obras de infraestructura también tuvieron espacio en el Segundo Informe de la Presidenta Claudia Sheinbaum quien salió al paso de quienes cuestionan el funcionamiento del Tren Maya y presumió que éste ha transportado 2.5 millones de pasajeros. Pero la mención no fue casual.

El Tren Maya representa mucho más que una obra ferroviaria. Es uno de los grandes símbolos de la Cuarta Transformación y, por lo tanto, su desempeño se ha convertido en una especie de prueba política para quienes defienden y quienes cuestionan el proyecto.

Lo mismo ocurre con el AIFA, con Mexicana de Aviación y con otras obras emblemáticas de la Cuarta Transformación. La presidenta Claudia Sheinbaum sabe que la discusión ya no es solamente si fueron buenas o malas decisiones de infraestructura.

Ahora, la discusión es si esas obras conseguirán convertirse en proyectos capaces de sostenerse, de generar desarrollo y demostrar su utilidad más allá del sexenio que las impulsó. Y ese será, finalmente, uno de los grandes juicios que hará la historia.

Pero quizá el momento políticamente más potente del informe estuvo en el capítulo de política exterior, frente a un escenario internacional complicado y ante una relación estratégica —pero también compleja y tensa— con Estados Unidos. Ahí la presidenta Sheinbaum dejó una definición que seguramente será repetida durante los próximos meses: “Cooperación no significa sometimiento”.

Y después fue todavía más contundente: “México es un país soberano y la soberanía no se negocia, no se entrega y no se comparte”. Y el mensaje tiene una lectura evidente. México quiere cooperación con Estados Unidos, pero no subordinación, quiere diálogo, pero no imposiciones, quiere acuerdos comerciales, coordinación en seguridad y entendimiento diplomático, pero desde una posición que la Presidenta considera de igualdad, respeto y dignidad.

Y ahí está otro de los elementos centrales de la narrativa presidencial: la política exterior también es una herramienta de identidad política.

La presidenta Sheinbaum busca proyectar hacia afuera la misma idea que intenta consolidar hacia adentro: México puede negociar, puede cooperar y puede construir acuerdos, pero sin renunciar a la defensa de su soberanía.

El Segundo Informe de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, pues, puede y debe leerse desde dos perspectivas. La primera es la administrativa: cuánto se ha hecho, cuánto se ha invertido, qué programas avanzaron y cuáles son los resultados. Pero la segunda es mucho más política y, desde mi perspectiva, es la que verdaderamente importa para entender lo que viene.

Y es que resulta claro que la presidenta Claudia Sheinbaum está construyendo su propia narrativa de gobierno. Una narrativa que combina continuidad con sello propio; que reivindica el legado de la Cuarta Transformación, pero que, al mismo tiempo, busca colocar a la Presidenta como conductora de una nueva etapa.

Y en esta nueva etapa, el discurso de soberanía adquiere mayor peso; los programas sociales se consolidan como derechos; las mujeres ocupan espacios inéditos de poder; la austeridad continúa siendo bandera y la unidad del movimiento gobernante se convierte en una prioridad política. Y entonces el segundo piso de la Cuarta Transformación, entonces, no es solamente una expresión política.

Y hoy, desde Palacio Nacional, en el corazón político del país, la Presidenta dejó claro que no pretende gobernar mirando por el espejo retrovisor. Su apuesta está hacia adelante. Y ahora vendrá lo verdaderamente importante: demostrar que el discurso puede convertirse en resultados duraderos, porque en política las palabras pueden construir una narrativa. Y Los discursos pueden marcar una época.

Pero, al final del día, son los resultados los que terminan redactando la historia. Y este tramo de la historia de México apenas comienza a escribirse.

  1. 1. Y si hablamos de mujeres, una de las que destaca en Tamaulipas es la alcaldesa de Nuevo Laredo, Carmen Lilia Canturosas quien ha recuperado espacios, ha abierto nuevas oportunidades y transformado la ciudad para que las familias tengan más lugares para aprender, convivir, crecer y construir un mejor futuro.

Así lo ha expresado la alcaldesa Canturosas Villarreal, quien ha afirmado que “cada espacio que vuelve a tener vida, cada oportunidad que antes no existía, cada familia que hoy puede avanzar, es parte de la transformación de Nuevo Laredo”

Y así lo ha afirmado: “Eso es transformar Nuevo Laredo: trabajar por nuestra gente y construir juntos la ciudad que queremos”. Y es que en los últimos años, la alcaldesa neolaredense se ha esforzado en transformar el municipio y lo ha logrado, y hoy, previo a su segundo informe, es lo que hoy se vive en Nuevo Laredo: ¡la consolidación de la transformación!

 

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