FAMILIA UAT:
EL ROSTRO HUMANO DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE TAMAULIPAS
- Hoy, la Universidad Autónoma de Tamaulipas, no sólo realiza su labor social hacia adentro de las instalaciones universitarias, sino que también lo hace hacia afuera, y en ese importante esfuerzo impacta a la sociedad tamaulipeca, sobre todo, a las familias más vulnerables del estado. Familia UAT es una iniciativa de la esposa del Rector, Dámaso Anaya Alvarado, Isolda Rendón de Anaya, con el apoyo e impulso del Rector, por supuesto, pero también de toda la comunidad universitaria que hoy ha dado muy buenos resultados.
En una universidad pública, la formación profesional es apenas una pequeña parte de su responsabilidad, porque también está el compromiso de contribuir al desarrollo social, de acompañar a las familias, de generar oportunidades y poner el conocimiento al servicio de quienes más lo necesitan. Bajo esa premisa, Familia UAT se ha convertido en una plataforma que busca fortalecer el perfil humano y asistencial de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.
Impulsada en el marco de la política humanista del rector Dámaso Anaya Alvarado y presidida por su esposa, la Lic. Isolda Rendón de Anaya, esta iniciativa articula programas y servicios que colocan en el centro de su quehacer a las personas y su propósito va más allá de organizar actividades sociales: busca consolidar una red de apoyo que impacte la vida de estudiantes, trabajadores universitarios y sectores vulnerables de la sociedad tamaulipeca.
Y es que una universidad no solamente se mide por sus indicadores académicos, sus investigaciones o el número de profesionales que egresan de sus aulas. También, importa su capacidad para responder a las necesidades de su comunidad y convertir sus recursos, conocimientos y experiencia en beneficios tangibles para la población.
En Familia UAT el bienestar comienza en casa. Los Centros de Desarrollo Infantil (CENDI), que operan en Ciudad Victoria y Tampico, ofrecen atención y educación a los hijos del personal universitario, desde la etapa de lactantes hasta preescolar. Y los Círculos de Desarrollo Infantil, establecidos en Tampico y Ciudad Victoria, brindan servicios especializados para los hijos de estudiantes universitarios.
Estos espacios atienden una necesidad fundamental: facilitar que madres y padres de familia puedan cumplir con sus responsabilidades laborales o académicas mientras sus hijos reciben cuidados apropiados. Se trata de una dimensión del bienestar que, aunque a veces pasa inadvertida, marca una diferencia significativa en la vida cotidiana de las familias.
Pero además, existe la proyección de ampliar estos servicios hacia las sedes de la zona norte de la UAT que representaría, además, una oportunidad para extender sus beneficios a más integrantes de la comunidad universitaria.
En materia educativa, el Centro Especializado de Idiomas para Niños y Adolescentes (CEINA), en Ciudad Victoria, complementa esta visión al promover el aprendizaje del inglés y otros idiomas con instructores certificados. La apuesta es que niñas, niños y jóvenes desarrollen herramientas que fortalezcan tanto su formación académica como sus habilidades sociales, indispensables en un entorno cada vez más interconectado.
Pero no crea, estimado lector, que el compromiso de Familia UAT sólo termina en los espacios universitarios. Por supuesto que no. Su alcance también se expresa en las comunidades que enfrentan mayores carencias, donde el acompañamiento institucional puede abrir oportunidades y acercar servicios que, de otra manera, resultarían difíciles de obtener.
La campaña “Impulsando Corazones” convoca a la comunidad universitaria a participar en una colecta estatal de útiles escolares destinados a escuelas primarias de zonas rurales y comunidades vulnerables. Esta es una acción que recuerda que la solidaridad también se construye mediante aportaciones concretas, capaces de contribuir a que más estudiantes cuenten con materiales para continuar su educación.
Y si a esta iniciativa sumamos el programa “Transformando Familias”, que lleva brigadas asistenciales a distintos puntos del estado con la participación de docentes y estudiantes, entonces logramos cerrar la pinza del apoyo y la atención a la sociedad tamaulipeca. “Transformando Familias” ofrece atención médica, servicios dentales, enfermería, asesoría jurídica y psicológica, atención veterinaria y campañas de donación de sangre, acciones que forman parte de una estrategia que vincula el conocimiento universitario con las necesidades sociales.
Y entonces, aquí aparece uno de los elementos más relevantes de esta iniciativa: la posibilidad de que la formación profesional se complemente con el servicio comunitario. Para los estudiantes, participar en estas jornadas significa acercarse a realidades distintas a las suyas, poner en práctica los conocimientos que han adquirido en las aulas y comprender que el ejercicio de una profesión también implica responsabilidad social.
Además, la colaboración de Familia UAT con el Sistema DIF Tamaulipas, amplía este alcance, al sumar esfuerzos en brigadas altruistas que acercan apoyos y servicios a diversos municipios. La coordinación institucional ha permitido que las capacidades de la universidad se articulen con otras instancias que trabajan en favor de las familias.
Desde luego, el reto consiste en mantener la continuidad de estos programas, evaluar sus resultados y procurar que los servicios lleguen efectivamente a quienes más los necesitan. Y es ahí donde la vocación humanista cobra mayor sentido, cuando se traduce en atención constante, cobertura suficiente y beneficios verificables para la población tamaulipeca.
En ese contexto, Familia UAT representa una vertiente de la responsabilidad social universitaria que merece atención: la que reconoce que detrás de cada estudiante existe una familia, que detrás de cada trabajador hay necesidades cotidianas y que fuera de los campus hay comunidades que pueden beneficiarse del conocimiento y la capacidad de servicio de una institución pública.
Dámaso Anaya Alvarado ha situado esta iniciativa dentro de una visión que busca fortalecer la dimensión social de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, mientras que Isolda Rendón de Anaya encabeza las acciones orientadas a acercar esos programas a la comunidad.
Al final, el valor de Familia UAT, su verdadero valor, no reside únicamente en la cantidad de actividades que desarrolla, sino en su capacidad para transformarlas en apoyos útiles, oportunidades educativas y mejores condiciones de bienestar.
Porque la universidad también cumple su misión cuando acompaña a una madre que necesita un espacio seguro para sus hijos, cuando ayuda a un estudiante a continuar su preparación profesional o cuando lleva atención médica y orientación a una comunidad que lo requiere.
Esa es la dimensión humana de la educación superior: formar profesionales, sí, pero también contribuir a construir una sociedad más solidaria, más justa y con mayores oportunidades y mejores condiciones de vida para todos.
Y desde Familia UAT se consolida, día a día, esta historia que dejó los campus universitarios para apoyar a la sociedad tamaulipeca en sus propias comunidades. Y eso también es solidaridad. Y eso también es predicar con el ejemplo. Y eso también es el rostro humano de nuestra Universidad Autónoma de Tamaulipas, de nuestra querida UAT.
- 1. Donde las cosas están calientes, muy calientes, es en Guadalajara, en Jalisco, por el problemón que están viviendo con el agua. Este domingo, decenas de miles de personas se convocaron en una manifestación para protestar por el agua contaminada que se distribuye en las casas de la Zona Metropolitana de Guadalajara desde principios de febrero pasado.
Diversas generaciones, ideologías y sectores sociales confluyeron desde las 11:00 AM en la Glorieta de La Minería y durante casi dos horas estuvieron saliendo contingentes hacia Casa Jalisco, la casa del gobernador emecista, Pablo Lemus, hasta abarrotar los casi dos kilómetros que separan el emblemático monumento de la residencia oficial del gobernador.
Niños, ancianos, mujeres, hombres, personas trans, punks, hipsters, obreros, comerciantes, antisionistas, artistas, animalistas, un caudal de personas que representan la diversidad de la ciudad gritaron diferentes consignas, pegaron carteles, hicieron pintas y manifestaron su enojo.
Queremos agua limpia” fue la consigna que más se escuchó durante la marcha y la que más se repite en mantas y carteles. La gente también repetía “Fuera Lemus”, en referencia al gobernador de Jalisco, Pablo Lemus Navarro, entre trompetas y algunos tambores. El esfuerzo terminó en violencia, golpes y manifestantes encarcelados.
Este asunto va a dar para más. La sociedad de Guadalajara, además de estar bañándose con lodo, está muy enojada porque también les llegan los recibos altísimos. Y eso está incrementando el coraje contra el mandatario emanado del partido Movimiento Ciudadano. ¿En qué terminará este problemón? Ya veremos y le contaremos.
Gracias por recibirnos. Sus comentarios son bien recibidos en nuestro correo electrónico hipodromo.politico@gmail.com. Y también estamos en Twitter @MXCarlosCortes.
D.R. HIPÓDROMO POLÍTICO
2026
