Recobra poco a poco su esplender, El club de Golf Covandoga de Valles

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Nuevos propietarios buscan devolverle el brillo a este famoso rincón de la huasteca potosina

Buen día amigos, reciban un saludo de “Así es el Golf”, sección golfística del Eco de Mante, hoy tenemos una reseña especial dedicada al Club de Golf Covadonga de Ciudad Valles SLP. 

Enclavada en la Huasteca Potosina, sobre la carretera Matlapa – San Luis Potosí – Tamazunchale rumbo a Tamazunchale, se encuentra la entrada principal del que fue el gran hotel y campo de golf del Club Covadonga, un lugar a donde vacacionistas de diversos países incluso asiáticos llegaban a la pista de aterrizaje que se dibujaba en la parte trasera del hotel, ahí disfrutaban de amplias albercas, un boliche, campo de tiro y un campo de golf de 9 hoyos con hermosos paisajes naturales de fondo. 

Llegó a su auge durante la década de los 50  y 60s, pero después empezó a caer en total abandono, hasta que la finca fue expropiada por el gobierno para crear una escuela agrónoma, para terminar con sus días como centro de entretenimiento, más no se borrarán los momentos  en que miembros de la sociedad potosina y artistas famosos llegaban a tomar su descanso y festejar en fiestas privadas con su familia y amistades, y aquellos tratos que se sellaron durante esas rondas de golf. 

Hoy en día un grupo de socios y nuevos propietarios buscan devolverle la luz a este famoso rincón golfístico que se vislumbra con mucho potencial, será un esfuerzo a mediano plazo para poder devolverle esos días de esplendor y aunado a un proyecto inmobiliario, comenzará un nuevo capítulo en su historia.

El pasado 17 de enero recibí una amable invitación de parte de mis partners vallenses para disfrutar de un campo en renovación, me platicaron sobre cómo se lleva a cabo la revitalización de los fairways y greenes. Fue un día que empezó a las 5:30 de la mañana para salir desde Cd. Madero y llegar antes de las 9:00 AM hora de salida por la tee del hoyo 1, acompañado por mi hijo y Gustavo, tuvimos un trayecto muy tranquilo, hasta llegar al lugar, el club tuvo hasta el 2019 esa entrada legendaria parecida a un arco de triunfo pero que fue removida por la ampliación de la autopista, y al adentrarse se ve como los edificios del hotel poco a poco develan lo esplendoroso que fue alguna vez esta instalación, el recinto frontal hoy vacío, en la parte posterior está ocupada por el caddie house y un comedor para jugadores.

Ahí fuimos recibidos por el Pro Andrés, que lleva en su puesto más de 40 años, y ya también estaban esperando algunos jugadores locales, nuestros conocidos amigos: Gregorio, Daniel, su hermano Luis y Juan y otros nuevos: Adan, Jorge, muy amables en acompañarnos.

Al llegar al primer hoyo se pudo ver como los trabajadores limpiaban el campo con gran ímpetu, y una uniformidad de altura del césped de los fairways anticipaba el buen contacto con la bola. Los bunkers y greenes estaban recibiendo mantenimiento para que luzcan a la perfección en los próximos meses. Conforme avanzaba la ronda, la dificultad del campo se hacía notar, pero la panorámica disminuía la duda de las distancias.

Para el hoyo 6 aparecía a lo largo del lado derecho, el Rio Valles con su estruendo por sus corrientes incesantes. En cada salida se tiene que cuidar de no pegar hacia el rough, un buen tiro a centro de fairway agrega una gran ventaja para hacer un par, aunque no hay que cantar victoria, porque los greenes aunque se ven grandes se debe tener cuidado por la dureza al recibir la bola, y buscar la proximidad a la bandera en un alineado Putt para no pasear la bola en el green, en un trheeputt ó más, algo que me paso en pocas veces.

Los greenes en los pares tres, se esconden tras arbustos o bunkers bien colocados para no hacer fácil su acceso, alrededor del green bunkers poco profundos motivan a colocar la bola en un buen Aproach. Así fuimos llegando al hoyo insignia; el hoyo 9 con 585 yardas y a la vez 18 con 590 yardas en la segunda vuelta, un fairway ancho donde el desafío no es pegar distancia, sino mantenerse dentro del campo, pegar un driver, una madera y tal vez un fierro largo para tratar de subir a ese green histórico que permanece desde la creación del club, pero con el plan de reubicación se llevará su historia a un nuevo lugar. Antes de llegar, a las 50 yardas corre un arroyo natural proveniente de corrientes termales que alimentaba a las piscinas del hotel y al riego del campo. Es el hoyo final, de triunfo para algunos y de planear otra visita para tener la oportunidad de vencer al campo en un futuro. En si es un campo donde se tiene mucho contacto con la naturaleza y con la hospitalidad potosina, no deje mas tiempo para visitarlo, la diversión esta asegurada y lo más importante: La practica del golf no sólo incluye un score, sino de disfrutar los entornos, y la buena convivencia con los amigos que comparten salida.  Disfrutemos nuestros campos. 

Hasta la próxima muy buena semana… Fooore

 

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