30.9 C
Ciudad Mante
sábado, mayo 25, 2024

Los refrescos embotellados en El Mante breve historia

- Advertisement -spot_img

Debes leer esto

- Advertisement -spot_img

Con motivo de nuestro 84 aniversario de fundación, reproducimos las mejores historias de nuestra ciudad, donde se destacan los hechos y dichos de su gente. 

Por Juan José Mata Bravo. 

Cronista de la Ciudad

RIVALIDAD DE COCA COLA Y PEPSICOLA

Pepsicola, cuando cambio su envase.

La industria embotelladora de refrescos, también llamada de aguas gaseosas, ha tenido en Ciudad Mante un auge sumamente notable a partir de la década de 1950 y, más concretamente, desde 1952, cuando estaban en funcionamiento el moderno edificio de Embotelladora Mante, en planta de envase la esquina de Juárez y Monterrey, para producir Coca-cola y Escuís, complementando esto con la distribución del agua mineral Topo Chico que se traía de Monterrey. 

Por largos años fue notoria el liderazgo de esta planta que dominaba el mercado regional del refresco embotellado, cubriendo desde Ciudad Mante un territorio que se extendía, por el rumbo hacia Matamoros, hasta poco más allá de Jiménez; por el de Monterrey, hasta poco más lejos de Villa Hidalgo; por el lado de Querétaro, hasta Jalpan; por el de México, hasta Tamazunchale; el de Huejutla, hasta San Felipe Orizatlán y por el de Tampico, hasta Estación Manuel y Aldama.

Ciudades importantes como Ciudad Victoria, Ciudad Valles y Tamazunchale eran atendidas por medio de bodegas con gerentes locales, con sus propias rutas y de esa manera el predominio de las marcas que manejaban era apabullante, dejando márgenes de operación muy las razones reducidos a otros productos competidores. 

El Ingenio El Mante, abastecedor de azúcar necesaria para las embotelladoras

Según se sabe, la razón que los empresarios tuvieron para establecer aquí la embotelladora, fueron dos de gran peso: una, el abasto del azúcar indispensable para la elaboración del refresco, que se garantizaba por medio del Ingenio del Mante y otra, la abundancia de agua para el mismo fin. Una tercera razón consistía en que Ciudad Mante era centro de un triángulo estratégico entre Tampico, Valles y Victoria, lo que facilitaba las operaciones, ya que contaba con buenas carreteras y hasta con un ramal ferroviario. 

Fue hacia 1960 cuando se inauguró la planta embotelladora de Pepsi-cola, en la esquina de Juárez y Linares, que vino a dar empleo a numerosos trabajadores para mejorar la situación económica regional. Para tan señalada ocasión se hizo una fiesta con artistas de renombre encabezados por el hoy desaparecido Elio González «Piporro», que estaba en pleno auge.

Adoptando sistemas de ventas muy similares a los de su rival, la embotelladora de Pepsi-cola logró conquistar posiciones importantes en la preferencia del público, pero jamás llegó a las alturas de Coca-cola, Tan es así, que años después la planta tuvo que ser cerrada y en su lugar se puso en operación una bodega en la que se manejaba producto traído de Río Verde, S. L. P.

EMBOTELLADORAS MAS ANTIGUAS EN MANTE

Pero existen antecedentes de que mucho antes de que la planta de la Coca-cola operara aquí, existieron algunas otras embotelladoras de refrescos de las que poca gente tiene noticias, por lo menos actualmente.

SODAS MANTE, DE DON JUAN DE DIOS VILLARREAL

Don Juan de Dios Villareal, uno de los primeros embotelladores

Por ejemplo, don Juan de Dios Villarreal González, alguna vez me dijo que los señores Fleishman, antes de construir la embotelladora, le ofrecieron la concesión para distribuir Coca Cola, lo cual no aceptó, calificándolo como un error de su parte. Según me confió, poco antes él había instalado una planta embotelladora para una marca de su propiedad a la que bautizó como «Sodas Mante», ubicada en la calle Zaragoza a un costado de la Cámara Nacional de Comercio. 

Incluso, mandó hacer envase especial en el que se leía el nombre «Sodas Mante» y la razón social «J. D. Villarreal». Me contó que la máquina funcionaba de pedales y que por un sistema el taponamiento de las botellas era a base de canicas que no permitían el escape del gas del interior de los envases.

Aparentemente el negocio no prosperó, tal vez porque don Juan tenía otros a los que dio mayor importancia, como el hotel Monterrey, que empezó a construír hacia 1945, aparte de que la dirigencia de la Cámara de Comercio y la empresa Villarreal Hermanos le ocupaban mucho de su tiempo. Su hijo, Carlos, conserva algunas botellas de «Sodas Mante» como valioso recuerdo de su señor padre.

LA FUGAS PRESENCIA DEL REFRESCO BIMBO

También por los años cuarenta del siglo pasado, se estableció en la esquina de Guerrero y Condueños una sucursal de Embotelladora La Tropical, S. de R. L., que producía el refresco «Bimbo», cuyo distintivo de fabrica, era un elefante. Producía aguas gaseosas de sabores como piña, limón (transparente), durazno y fresa, si mal no recuerdo. Su producción era bastante limitada pues tenía pocas rutas y vehículos, pero se sostuvo hasta los años sesenta.

El gerente de La Tropical en Mante era el señor Rodolfo Treviño, que hasta donde sabemos reside actualmente en Matamoros regenteando la Gasolinería Río. La matriz de la empresa estaba en Ciudad Victoria, donde el gerente era don Arturo Treviño, padre de Rodolfo.

La maquinaria era sumamente rústica y consistia en máquinas accionadas por pedal para el llenado de los envases y el taponamiento. El abasto de agua se, era con pipas que se cargaban en el río y se destilaba. La planta potabilizadora en Mante, llegó más o menos por 1945.

FUNCIONÓ EN EL LIMON, EMBOTELLADORA “LA NACIONAL”

El poblado El Limón tuvo también una embotelladora llamada «La Nacional», que fue de un español de nombre Fernando Rodríguez Vázquez. Según datos aportados por el señor Cutberto Juárez Ruíz, quien en su juventud trabajó allí, producía refrescos de sabores y sus instalaciones estaban en la bajada hacia el río, en una casa que era propiedad de su papá, don Bernardino Juárez Meléndez, que se acondicionó para contener el equipo.

Según relata «Cube» Juárez, como es afectuosamente llamado nuestro informante, había unos grandes depósitos para el agua que tenían que llenarse con latas, que se cargaban al hombro desde el río, tocándole a él esta pesadísima tarea, pues tenía que hacer por lo menos setenta viajes de dos latas cada uno diariamente. 

El personal consistía en un embotellador, que era don Bernardino, un revisador de botellas, que tenía que ser sumamente cuidadoso porque la gente echaba en ellas todo lo imaginable, pero también las usaba para poner velas cuya cera se pegaba en forma sumamente difícil de quitar y eso retardaba sobre manera el lavado, que debía ser por completo manual, dado que no había las lavadoras automáticas actuales.

«Cube» Juárez relata que el agua se purificaba en un filtro especial adquirido por don Fernando; el gas carbónico se traía de Tampico y los sabores se compraban en la Ciudad de México en tanto que el azúcar se llevaban de Ciudad Mante. No recuerda la forma de las botellas, las botellas se manejaban en pesadas cajas cuadradas de madera que hacía un carpintero de El Limón llamado Julián Sánchez, que llenó toda una época en ese poblado por la buena calidad de sus trabajos.

Como dato curioso, «Cube» comenta que la distribución cubría los poblados de El Mante y aledaños, empezando por el propio Limón, de ahi viajaba a El Chamal, Ocampo, Mante y Magiscatzin, (que era donde se vendía más el refresco. «Le gente de allí era muy sucia pues utilizaba los envases para llenarlos hasta con creolina para curar las heridas de los animales, y después para lavarlos era un problema muy serio, al grado de que muchas botellas tenían que desecharse», apunta.

Explica que del pesado trabajo de aguador poco a poco fue ascendiendo hasta llegar a taponador y más tarde a embotellador, solo que recibió una oferta de trabajo del señor Treviño, de la Tropical de Ciudad Victoria, yéndose para allá a trabajar como repartidor, luego regresó a Ciudad Mante para trabajar en los autobuses urbanos. Tiempo después compró un camión con el que fleteaba caña y carga diversa, pero su afán de progreso lo indujo a establecer una tienda en el cruce de Pablo L. Sidar y Quintero, la que ya tiene largos años de trabajar.

FABRICA DE SODAS LA UNIÓN

Esta fotografía es histórica porque en ella aparece a la izq. don Bernardino Juárez, enseguida don Fernando Vázquez, propietario de la Embotelladora La Nacional, de El Limón; luego Rodrigo Rodríguez,

 El mismo «Cube» informa que a la altura de la histórica hacienda La Unión, por los mismos años operaba otra embotelladora de refrescos que era propiedad del señor Pedro Adame. Según recuerda, se llamaba «Fábrica de Sodas La Unión», y manejaba alrededor de 200 cajas diarias de producto de sabores; el sistema de embotellado era muy similar al de «La Nacional». 

Utilizaba también agua del río y el mismo carpintero Julián Sánchez le hacía las cajas de madera. Operaba las mismas rutas y cada ruta llevaba unas sesenta cajas con sabores surtidos. Finalmente, ambas empresas desaparecieron ante la imposibilidad de hacerle frente a la pujante Coca-cola.

JARRITOS, QUE BUENOS SON…

Promoción de Jarritos en los años 60´s

Por los años de 1,960 llegó a la esquina de Juárez y González una flamante embotelladora de los afamados refrescos Jarritos, que rápidamente conquistó a los consumidores regionales por la calidad de sus productos. El público, acostumbrado a las bebidas hechas con jarabes transparentes, que eran simplemente polvos diluidos en agua carbonatada, encontraban en el nuevo refresco lo que sus anunciantes pregonaban como «pulpa de fruta natural’ y de esa manera penetraron en el gusto de la gente. Los sabores más apetecidos eran limón y tamarindo, sobre todo este último que, según los entendidos, se prestaba de maravilla para los tradicionales «toritos», pues su mezcla con alcohol de 96 G.L. era deliciosa.

Según se sabe, el empresario que trajo a Ciudad Mante la concesión de esta marca fue don Arturo Ramsden Boullosa, procedente de Zimapán, Hidalgo, donde supuestamente tenía negocios mineros.

Los camiones repartidores de Jarritos pronto se hicieron populares en toda la región gracias a una conveniente política de distribución del producto. Personalmente recuerdo que por esos años trabajaba yo en la X. E. C. M. donde transmitíamos los anuncios de la marca: «Jarritos, Jarritos, que buenos son los Jarritos; Jarritos, Jarritos, y qué mexicanos son», decían entre otras cosas. 

Por razones que desconozco, la embotelladora de Jarritos dejó de trabajar en nuestra ciudad, pero su recuerdo perdura entre quienes la conocimos y disfrutamos de ese producto, que hoy se trae de otros lugares y don Arturo está dedicado a otros negocios, pues decidió quedarse en nuestra ciudad para incorporarse a las fuerzas económicamente productivas.

“JARRITOS” CERRO SUS PUERTAS EN CD. MANTE EL 19 DE JULIO DE 1969

Al liquidar a los trabajadores la cantidad de 66 mil pesos la empresa “Refrescos del Guayalejo S.A.” elaboradora de Jarritos y Manzanita del Huerto, conjuró el intento de huelga con que era amenazada. El anterior adeudo de la empresa fue en el lapso de 22 meses de operación en los que resintieron graves pérdidas que la llevaron a la quiebra. 

En la Junta Municipal de Conciliación, su titular Benito Goytortuo Alexandre sirvió de mediador por ambas partes. La empresa puede operar dentro de un año o antes, pero de acuerdo con el convenio firmado, deberá ocupar a los mismos trabajadores a los cuales hoy se les liquidó en 1,500 pesos en promedio. Al cerrar “Jarritos” esta ciudad pierde una importante fuente de trabajo.

Esta es, a muy grandes rasgos, la historia de la industria embotelladora de refrescos en Ciudad Mante. 

More articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisement -spot_img

Las ultimas

- Advertisement -spot_img