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Ciudad Mante
viernes, septiembre 23, 2022

Canoas, Nuestra raíz.

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A 258 años del primer asentamiento poblacional.

Por Ricardo Enríquez Salazar

El coronel José de Escandón y Helguera comisionado por el gobierno virreinal, puso en práctica el Plan para la Pacificación y Colonización de la Costa del Seno Mexicano, iniciando con la fundación de la Villa de Llera, el 25 de diciembre de 1748, hecho que marcó el surgimiento de la Colonia Nuevo Santander.

Escandón fundó el 11 de mayo de 1749 la Ciudad de San Juan Bautista de Horcasitas, asentamiento que ubicó a unos 30 kilómetros hacia el oriente de la hoy Ciudad Mante, es decir, a unos 25 kilómetros antes de la actual Villa González. A Horcasitas se le concedió la categoría de Ciudad que no le fue asignada a ningún otra, la población quedó conformada por indios huastecos y olives, además de colonos criollos y españoles que se congregaron en la Misión de San Francisco Javier de la Puente y Arce.

La región donde hoy se ubica nuestro municipio El Mante, tuvo sus inicios en la entrega de los títulos de posesión que fueron entregados a los pioneros que se afincaron en el Frondoso Paraje de Canoas, cuyo territorio era parte de los Cinco Potreros de Tamatán, que a su vez, pertenecía a la Hacienda Sitios de la Huasteca, propiedad del obispo de Manila, Filipinas.

Escandón vino a Horcasitas en visita de inspección en 1762, situación que el grupo olives y huastecos encabezados por Miguel Velázquez, capitán indio huasteco; Andrés Gómez, teniente indio olive y Ausencio Hernández; aprovecharon para plantearle las bondades de los Potreros de Tamatán y solicitarle que se les permitiera trasladarse de manera formal a esa región, ya que en los terrenos de Horcasitas tenían muchos problemas para conseguir buenas cosechas. El coronel hizo un recorrido por la zona, vio las posibilidades de mejoría y les prometió hacer los trámites ante el obispo para que les mercedara los terrenos que le solicitaban.

El obispo accedió a la ocupación de 25 sitios ganaderos y más tarde, a otras extensiones de terreno para que se acomodaran nuevos solicitantes, en Tamatán y El Abra de Tanchipa.

Autorizada la donación de los terrenos, el 8 de marzo de 1764, por orden de Escandón, don Juan Francisco de Barberena, previo levantamiento de los nombres de los adjudicados, incluyendo a 14 viudas de soldados caídos en la campaña de colonización, dio posesión a los colonos que según la lista de Barberena: del nacimiento del río Mante a los Cinco Potreros de Tamatán se establecieron 35 colonos y del Abra a Tanchipa 66.

Esta entrega de los terrenos de Tamatán y Tanchipa en 1764, dio inicio al asentamiento humano que daría pie a la población y explotación de las tierras que inicialmente se conoció como Canoas, luego Rancho Canoas, jurisdiccionado a San Juan Bautista de Horcasitas –hoy Magiscatzin-, luego –en mayo de 1894-, como Congregación Canoas formaría parte del municipio de Quintero; hasta el 19 de abril de 1921, fecha en que de acuerdo al Decreto No. 13 promulgado por el general César López de Lara, Gobernador del Estado, le concedería la categoría de Villa con el nombre de Juárez, adquiriendo al mismo tiempo la jerarquía de Cabecera Municipal del municipio del mismo nombre. El nuevo municipio ocuparía el territorio que antes correspondía a Quintero y, éste a su vez, quedaría con la categoría de Congregación bajo la jurisdicción del nuevo municipio de Juárez

Se afirma que la mayor congregación de colonos, se dio en el lugar donde antiguamente se había asentado la población huasteca de Tantay o Tantoy -lugar de cal- muy cerca del Río Mante, aunque existen diversas versiones de la ubicación de este poblado huasteco y sigue la duda de su correcta ubicación.

La defensa a ultranza que los indígenas nativos hicieron de sus tierras, demoró por más de 200 años la formalización de la Colonia del Nuevo Santander, nombre que se le dio a la Costa del Seno Mexicano -como los españoles conocían a este girón de tierra de la Nueva España-.

Tal vez la mayor parte de los habitantes descendientes de los fundadores solo tengamos una pizca de huasteco y otra de español, es decir, somos descendientes de la mezcla que dio pie a los Criollos, pues en los inicios de nuestro asentamiento poblacional -8 de marzo de 1764-, únicamente los indios huastecos, olives y algunos criollo valientes y urgidos de lugar para vivir, pudieron soportar las inclemencias del clima, zancudos, tábanos, otras alimañas y animales salvajes que poblaban estos lares, que en contraste tenían agua de sobra y eran fértiles en serio. Por lo que nosotros, los descendientes de aquellos pioneros de Canoas, somos productos de la raza criolla surgida de estas dos cepas humanas.

Los huastecos sostuvieron una constante guerra contra Cortés y Garay, que aunada al opresivo sistema de encomienda y la interminable venta de esclavos a las islas caribeñas fue mermando la población, sobre todo la de Tanchipa, la férrea oposición indígena, obligó a los españoles a ceder  la frontera establecida y retraerse hacia el sur; aunque hubo varios intentos de colonización a través de mercedes concedidas desde el Pánuco hasta Tancaxual, rápidamente eran abandonadas al no soportar el constante asedio de los indios.

Los Chichimecas –nombre genérico con el que llamaban a las diferentes tribus indígenas que habitaban en la región-, mantuvieron a la región en estado de guerra desde 1550 hasta 1600, arrasaron con Tanchipa, Chamal y Tancalba, los Pames, atacaron ferozmente llegando a los límites de Pánuco y Tampico. En el ocaso del siglo XVII, al término de la guerra, se enseñorearon del territorio ocupando los desolados restos que quedaban de las altivas encomiendas, sólo quedó la gran hacienda llamada Sitios de la Huasteca, propiedad del arzobispo de Manila, Manuel Antonio Roxo de la Fuente y Vieyra, desatendida y olvidada, en la que deambulaban unos pocos belicosos indígenas errantes que hostigaban de forma salvaje a quien se atrevía a invadir su territorio.

La región en la que hoy se asienta nuestra ciudad, era conocida en aquellos tiempos indígenas, con el nombre de Tamatán; que en la lengua Tének (huasteca) significa Lugar de Canoas.

Con el transcurso del tiempo llegaron las grandes obras, El Distrito de Riego No. 2; La estación El Mante del 

Ferrocarriles Nacionales de México; la Carretera Nacional México Laredo: el Ingenio El Mante, el Gran Hotel Mante; un nuevo trazo urbano futurista; el auge comercial y el crecimiento de la población.

En pleno auge y desarrollo, los miembros de la Cámara de Comercio e Industria de Villa Juárez enviaron una petición al H. Congreso del Estado, solicitando se le concediera la categoría de Ciudad a la Cabecera Municipal y al mismo tiempo se le impusiera el nombre de Mante al municipio. Por lo que en muy corto tiempo, según el Decreto No. 116 promulgado por el Ing. Marte R. Gómez el 28 de octubre de 1937, la cabecera municipal se llamaría Ciudad Mante y el municipio El Mante, Tamaulipas.

Para amar y sentir orgullo de nuestro lugar de origen, debemos conocer nuestro pasado, valorarlo, recurrir a nuestra memoria cultural para aprovechar los aciertos y no cometer los mismos errores, pero sobre todo, no olvidar nuestra memoria histórica, que sin duda, fortalecerá nuestro futuro.

Traemos un rico bagaje cultural e histórico que nos debe motivar a continuar con el coraje, empeño y sentido de pertenencia que nos legaron nuestros ancestros indígenas. Nuestro solar común fue tan favorecido por el Creador y tan ardientemente defendido por sus pobladores originales, que a quienes hoy día radicamos en este exuberante girón huasteco tamaulipeco, lo menos que debemos hacer, es aportar todas nuestras capacidades para conservarlo, trabajar con entusiasmo y respeto por nuestro entorno, tratando de convivir en armonía y para que su marcha ascendente no se detenga, mostrarle al mundo que los huastecos mantenses somos dignos herederos de la valentía y resistencia de aquellos ancestros y nuestro sentido de pertenencia por este querido y cálido Mante, lo llevamos tatuado en nuestros corazones.

¡Viva El Mante!

Cronista Emérito de Ciudad Mante.

Asociación de Cronistas de Ciudades y Villas de Tamaulipas A. C.

8 de Marzo de 2022.

 

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