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miércoles, junio 19, 2024

Ciudad Mante celebra 86 años de existencia, ¿habrá motivos para celebrar?

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En 1937 nuestra antigua Villa Juárez le fue otorgada la categoría de “Ciudad” y al municipio bajo su jurisdicción el nombre de El Mante, Tamaulipas. 

Ricardo Enríquez Salazar

La historia de nuestra población se remonta al siglo XVIII, cuando por gestiones del Coronel José de Escandón, el 8 de marzo de 1764, don Juan Francisco de Barberena les entregó los títulos de posesión a 101 colonos que se establecieron desde el nacimiento del río Mante hasta el Abra de Tanchipa, entre los que se incluyó a 14 viudas de soldados caídos en la campaña de colonización. Según la lista de Barberena, se establecieron 35 colonos del nacimiento del río Mante a los Cinco Potreros de Tamatán y 66 de El Abra a Tanchipa. Para mediados del siglo XIX, ya se le conocía como Congregación Canoas, estando Jurisdiccionada al gobierno de San Juan Bautista de Horcasitas; que como única población con la categoría de “ciudad”, en la Colonia del Nuevo Santander –hoy Estado de Tamaulipas-, dejó establecida Escandón el 11 de mayo de 1749, misma que el gobernador Fernández le cambió en 1826 por el de Villa de Magiscatzin y fue cabecera municipal hasta el 4 de octubre de 1927, cuando por el decreto No. 42 del gobernador Interino Felipe Canales, los poderes municipales fueron trasladados a la Estación González quedando ésta como cabecera municipal y Magiscatzin como Congregación del municipio del mismo nombre.

Por cierto y entre paréntesis, a partir de ese cambio de cabecera, indebidamente a todo el municipio se le empezó a llamar “González”, pues la ordenanza sólo se refería al traslado de poderes, pero el municipio seguía con el nombre de Magiscatzin. Fue hasta 25 de marzo de 1953 cuando mediante el decreto No. 205, emitido por el H Congreso del Estado, se le concedió a González la categoría de “Villa” y al municipio el mismo nombre para rectificar el error y por la ley de la costumbre, ya quedó oficialmente como González, pero… ¡Esa será otra historia!

Retornando a nuestra historia, los pobladores de Canoas vivían en la zozobra por el trato que recibían de los de Horcasitas, por lo que cuando el 19 de agosto de 1861 el H: Congreso del estado de Tamaulipas le concedió al poblado indígena de Palcuay, la categoría de Villa y cabecera del nuevo Municipio de Quintero, solicitaron ser separados de Horcasitas y agregados al nuevo municipio, que finalmente por el decreto No. 19 siendo Gobernador el Ing. Alejandro Prieto, el 31 de mayo de 1894, pasó a ser la Cuarta Sección del territorio de Quintero.

Las cosas no resultaron como esperaban, pues los de Quintero los trataban igual o peor que los de Horcasitas y ahora querían ser municipio libre. Les llamaban despectivamente “La Pepitoria” y “La nigua” –motes que ya detallamos antes en otras publicaciones-, Las pugnas para separarse de ese municipio se llevaron buen tiempo y por 1918 se hicieron actas del Registro Civil, con la leyenda “…en Canoas, Cabecera provisional del Municipio de Quintero…”. Los poderes municipales iban y venían de Quintero a Canoas y viceversa. Culminando el 19 de abril de 1921, con el decreto No. 13 del  Gobernador César López de Lara, Canoas pasó a ser la Cabecera municipal con el nombre de Juárez y Quintero quedó como Congregación, jurisdiccionada al nuevo municipio.

El movimiento comercial y la población crecieron a partir de entonces, pero también surgieron varios problemas con los suministros y transportes de las mercancías, por lo que la Cámara Nacional de Comercio e Industria de Villa Juárez, en su sesión del 1º. De octubre de 1937, tomó el acuerdo unánime, de hacer la petición al congreso del Estado, de cambiar el nombre de Juárez por el de Mante, que ya era muy conocido por la producción de azúcar del ingenio y la estación del ferrocarril que ostentaba desde su inicio ese nombre.

La petición fue aprobada por el  Congreso del Estado y el 28 de octubre de 1937, fue promulgado el decreto No. 116 por el Gobernador Ing. Marte R, Gómez, concediéndole el nombre de Mante y la categoría de Ciudad.

A grandes rasgos esos son los antecedentes históricos de nuestro Mante, pero volvamos  al cuestionamiento formulado en el encabezado de este texto… ¿Si tendremos motivos para celebrar este 28 de octubre?

¡Y vaya que tenemos razones para sentirnos orgullosos de ser nativos de nuestro querido Mante!

Para 1925 se le dio la categoría de Villa, según algunas publicaciones del periódico oficial del estado; por 1926 Elías Calles creo la Comisión Nacional de Irrigación y poco después inició las obras del Distrito de Riego No. 2, con la construcción de la Presa derivadora y los canales de riego. En enero de 1930 se iniciaron los trabajos para la construcción del Ingenio del Mante, que debería ser terminado en seis meses. El 20 de marzo del mismo año, el ferrocarril de Estación Calles a Villa Guerrero fue inaugurado por el mismo general Calles. Por estos días también se construyó el Gran Hotel Mante. El 16 de diciembre de 1931 se inició la primera zafra, el 5 de febrero de 1932 entró en funciones el campo aéreo de Villa Juárez y en octubre del mismo año se obtuvo la primera producción de alcohol de caña de nuestro ingenio. Entre enero de1935 y junio de 1936 se construyó el tramo Ciudad Victoria a Valles S. L. P., de la carretera Nacional México Laredo que le dio más vida esta región.

El Ingenio del Mante originalmente era propiedad de la Compañía azucarera del Mante. S.A. La Cooperativa de Obreros y Ejidatarios del Ingenio del Mante fue establecida desde 1939 y mediante un decreto de expropiación del gobierno del general Lázaro Cárdenas, empezó a administrar el ingenio en noviembre de 1942, la empresa azucarera interpuso un amparo y la Suprema Corte de Justicia de la Nación emitió sentencia favorable, por lo que el gobierno federal convino con la compañía comprar el ingenio que a su vez vendió con reserva de dominio  el 24 de diciembre de 1943 a la Cooperativa de Ejidatarios y Obreros del Ingenio Mante, S.C.L. Siendo su primer gerente el Ing. Nicolás Moreno y después el Sr, José Ch, Ramírez.

Hasta aquí, van “puras buenas” para nuestro Mante… pero seguimos. En 1941 se construyó la primera parroquia y vicaría católica, también por ese tiempo una capilla evangelista y un templo masónico. En 1945 la parroquia –también conocida como “la iglesia chiquita”, sufrió un incendio que se propagó por todas las casas de la calle hidalgo hasta el canal de riego sur, pues no existía cuerpo de bomberos en ese entonces, los pobladores no se amilanaron y todos los afectado como pudieron reconstruyeron sus casas y sus vidas. En ese ciclo de 1944-45, el ingenio produjo 35, 800 toneladas de azúcar, quedando en segundo lugar, detrás de Los Mochis, Sin. En ese año la región cañera huasteca de El Mante, superó la producción de todas las regiones huastecas cañeras unidas. Hasta 1950 también el Mante era gran productor de tomate.

Por los 30 ya teníamos el cine Olimpo y el Lindavista y a finales de los 40 se inauguró el cine Morales, el Teatro Julián Carrillo y la Plaza de Toros, el Balneario Nuevo Veracruz, el Edificio Social Lázaro Cárdenas, el parque de beisbol Miguel Alemán y un Kínder con alberca y juegos infantiles. Con el paso de los años se hicieron en los ejidos, escuelas, parques deportivos y muchas otras obras en beneficio de la comunidad que sería muy largo de mencionar.

Por 1958-59 se hicieron pozos de exploración petrolera, el primero fue detrás de la Presidencia Municipal, en pleno centro pero con escasa generación de gas y petróleo, en diversos puntos del municipio se perforaron otros.

Entre 1925 y 1948, para ir a Tampico teníamos que cruzar el río en un chalan, el 21 de abril de 1948 el Presidente Miguel Alemán inauguró el monumental puente de Magiscatzin y problema resuelto.

Total, que nuestro Mante crecía y crecía, se estaba convirtiendo en un lugar al que todos querían venir a radicarse, se establecieron más hoteles, bancos, empresas telefónicas, estaciones de radiodifusión, por 1962 teníamos vuelos a la Ciudad de México con la Rutas Aéreas Costeñas S. A. y posteriormente con Aeronaves de México S. A.

En la década de los 60 vino el apogeo del algodón, que nos dejó como herencia, campos pelones y envenenados que hasta la fecha hay muchos terrenos improductivos, pero eso ¡sí! El alejamiento de la temporada de lluvias que hoy por hoy nos tiene sufriendo de tremendas sequías.

Aunque ya menos atractivo, todavía por los 70 nuestro Mante era un paraíso, tranquilo, acogedor, excelente para vivir, pero… me pregunto ¿Qué le pasó a nuestra gente?, estábamos en bonanza, muchos iban y venían “al otro lado” y mandaban buenas cantidades de dólares, había gran revolvencia económica y creo que por ese tiempo empezó la descomposición social de nuestro pueblo, en los años siguientes hubo una calma “chicha” y como que llegó una etapa de “ya somos del primer mundo”, el carácter guerrero de los mantenses fue perdiendo fuerza y las nuevas generaciones querían  vivir en ese nivel sin saber cómo sostenerlo, en las posesiones materiales nadie se quería quedar atrás aunque estuviera siempre endeudado. Entre las 90 y el inicio del nuevo milenio, hubo intentos de recuperar nuestra cultura, economía y status, hubo destellos por recuperar los importantes reconocimientos y blasones que distinguían al Mante en los ámbitos estatal y nacional, pero al final de la primera década del tercer milenio, surgieron otros demonios, la inseguridad, los secuestros, Las extorsiones, tráficos de estupefacientes y seres humanos, ¡en fin! Tal parece que últimamente no podemos levantar cabeza.

Nuestro municipio sino ha ido hacia atrás, por lo menos se ha quedado estancado.

¿Usted que piensa estimado lector? ¿Habrá motivos para celebrar?… Asignatura pendiente.

Cronista Emérito de la Asociación de Cronistas de
Ciudades y Villas de Tamaulipas. A.C.
28 de Octubre de 2023.

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