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miércoles, abril 17, 2024

POEMAS ASESINOS (FRAGMENTO)

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POR LARISSA CALDERÓN

*

¿Cómo le digo a Saúl?

De vez en cuando me dedica una mirada

que cruza discreta el salón

cuando volteo para atrás la tomo mía.

 

En clase de música

juguetea con mi cola de caballo

cosquillitas en la nuca me hacen sonreír.

 

Y pensar en que no quiero la vacación.

 

Me gusta la forma de ser de Saúl

amable con todos los compañeros

me presta colores gastados

me parecen más vivos su rojo y naranja

y más suaves el rosa y azul.

Platica cosas alegres

 

A su mamá le dicen “la Güera”

yo quisiera ser tan guapa

y con el pelo dorado como ella.

 

Saúl se ha vuelto veloz manejando bicicleta

le gusta el viento que lo aleja del calor

y las cosas que no entiende.

Estamos en el mismo equipo

¿Cómo le digo que me gusta?

 

Casi nos vamos a la secundaría

“¿y si no lo vuelvo a ver?”

alcancé a decirle antes de marcharme:

−Me caes muy bien−, sonrió.

 

Saúl no vino a la escuela

la maestra dijo que tuvo un accidente.

A mí me duele escucharlos.

 

El coma es un momento

donde el tiempo es imposible.

 

En el patio los niños comentan:

“La Güera lo incendió junto a su hermanita”.

 

Chocolates y gelatina

Si viviera en el Centro y no en las Colinas

rodeada de plazas rosas de cantera

jardines que descansan bajo la sombra

de edificios coloniales y sueños mejores.

 

La clase media es tan opresiva

y hace sufrir a mis hijas

 

Las llevo a la panadería

comen chocolates y gelatina

Me miran ríen

veo un agujero en sus ojos.

 

El insomnio se llama Medea

y aprendo a encantar serpientes

mi calma idílica es dormir abrazadas

hot cakes al despertar.

 

Solo caramelos ofrece el mundo a la inocencia

Entregarlas como esclavas

con sus dulces intenciones

Saciar su hambre predadora.

 

Son tan lindas

melenas sueltas

cabecitas de cristal

para mirar al interior

ese instante que se alarga

sin dolor.

 

Juego con las niñas y el martillo

luego la soga

 

Donde escapa la ternura

El puerto asoma por las ventanas del departamento

Ella toma al primero por los pies y lo azota contra el piso

pedacitos de cráneo se incrustan en la materia blanda

y en aquel probable horizonte

El segundo tiene la misma suerte

la sangre de los hermanos unida en la duela

entre sus ranuras

 

Y ya en silencio piensa mejor 

puede oírse

sin el lloriquear de los niños

sus tres y dos años

han sido suficientes

y no hay que dejar los rastros.

 

El puerto en esa calma.

 

Después de un mes el olvido insoportable

se fracturó

y otra semana la espera

para que alguien reclame en la morgue

los cuerpecitos en partes.

 

El viento no recuerda sus nombres

ni las noches de horror y tormentas eléctricas

 

Sin importarle a nadie

sus huellas en este mundo

quedaron sembradas en dos macetas

donde los enterró mamá

aquella mañana de astillas.

 

Lo difícil de ser bebés

sin poder conquistar

el corazón imposible de una mujer

que se busca en otra parte

 

Ahí

donde escapa la ternura.

 

Que nadie hable de ti

Eras una morrita cualquiera

de piel blanca y pintado el cabello

del negro vuelto azul con el sol iluminando

la salida de la secundaria que no terminaste

Hablabas a gritos y todos volteaban a ver

el tono ronco las carcajadas que te mostraba interesante 

Que si la migraña Que si la epilepsia 

todo por hacer tu gana canija y altanera

Me matabas de la risa 

cuidando que no se acercaran los babosos de tu edad.

 

Cuando supiste el embarazo miraste preocupada

¿Qué vamos a hacer? Casarnos 

Pero soy una niña

Serás mi niña

Y yo era tu pendejo 

 el que del otro lado regresó con una troca

a la que subías con tu falda cuadras adelante.

Te gustaba el jale

 

Yo empecé a trabajar en las minas.

caías preñada a cada rato

adoraba tu panza tus piernas

tus chichis desbordadas.

y tus dramas de jaquecas y los ataques

 

Te pedí que dejaras el desmadre por los niños

por el grande que lo entendía todo

Por eso se gastaba el dinero

Entre recetas y lo necesario para escapar de la vida 

como la niña que no dejabas de ser.

 

Seré el único recordándote

Nadie va a hablar de ti

te borrarás de la memoria

del mundo solo yo te sabré

serás notas cortas que se repiten por mil lados

 

Soy el hombre

puedo tener los hijos que quiera

pero viviré recordando a esos cuatro que borraste 

a tiros

y si no te hubieras

dado uno también

yo lo hubiera hecho.

La vida del hombre

Marta lo ve marcharse 

los pasos del hombre sin nada

la libertad al dejar todo

dos pisos de casa, 

ventanas que no volverán a ser abiertas

la camioneta familiar

las cuentas que seguirán llegando

Se queda ese pedazo de sueldo

para pagarse la vida y en los ojos intranquilos de los niños

el jardín dependerá del temporal 

el perro confinado a la angustia.

 

Marta odia la cordura de aquel hombre

y la fragilidad la hizo quedarse con las manos vacías

Ahora se instala como Hera

dueña absoluta de un reino para su tristeza

La tranquilidad tiene precio

para vivir hay que morir.

 

Marta no puede

con la felicidad del hombre que la aprisiona

le pide más dinero y él deposita

le niega a los niños y él los besa entre las rejas del colegio

le grita sobre su amante y él compra plantas para un nuevo jardín.

Marta necesita los medicamentos

para las noches de soledad  para las tardes de furia

para las mañanas dispuesta a matar.

 

Marta ama las lágrimas del hombre

cálidas gotas cayendo en ataúdes blancos

¿cómo culpar a la mujer que han vuelto loca?

los celos, la infidelidad, el abandono,

por la vida del hombre. 

 

Retrato hablado

Tu cadáver me llamó esa mañana de escombros

una niña sin nombre 

nada te cubría sólo calcetines y golpes

 

Prometí al cuerpecito quieto, destrozado

no bautizar la muerte sino llamarle por su vida

 

Publicamos a lápiz un pequeño rostro

y el color de tus calcetas

 

El retrato hablando de ésa que fuiste

estuvo en todas partes

Niña entre 3 y 5 años

Delgada Cabello corto castaño oscuro

Ojos cafés

 

Haberte conocido para mí fue como parir

una hija muerta.

 

El retrato nos trajo tu identidad suspendida

tu asesina y su cómplice.

 

Soy más tu madre

que aquella quien te dio

la vida, el nombre y la muerte.

 

Encontré 

el dolor incrustado en tu nombre

debajo de cada letra

entre la G y la E

a veces se concentran dos silabas

luego se extiende a tres.

 

Me gusta decir decirlo

lo repito frente al espejo

y la pantalla de la computadora

lo pronuncio en el silencio

entre la gente

y en las entrevistas

mi trabajo es el morbo.

 

Te prometí encontrarlo

y ahora no me canso de decirlo.

Guadalupe

Lupe

Lupita

 

Larissa Calderón Carrillo (CDMX, 1978). Licenciada en Letras Modernas por la Universidad Autónoma de Querétaro. Radicada en Matamoros desde 2018.

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